Shin
por Jordi Muria Gratacós

El kanji Shin () puede tener varios significados, entre ellos "mente", "espíritu", "corazón". Esto ocurre a menudo en la escritura japonesa ya que en la antigüedad no tenían escritura y adoptaron la de China.

Shin/Kokoro
Corazón / mente / espíritu

El entrenamiento de Karate-do, bajo una perspectiva de Budo, implica no solo un sistema civil de autodefensa sino un medio físico para llegar a un desarrollo moral, ético, y a una comprensión de nosotros mismos y del entorno o vida que vivimos. Desarrollar un buen Shin (espíritu, corazón, etc.) seria para mí el mayor logro para un artista marcial o persona. Pero... ¿Cómo podemos medir o saber si un karateka o persona realmente está desarrollando un buen shin? Podemos saber si una persona es fuerte viendo cómo levanta peso, por ejemplo, aunque he visto a excelentes artistas marciales dentro de un dojo, pero fuera su comportamiento o espíritu deja mucho que desear.

El espíritu o carácter de una persona se expresa mediante su pensamiento, su palabra, y por su forma de actuar. Para mí, saber qué tipo de espíritu tiene una persona se puede conseguir conociendo en profundidad a dicha persona y sobre todo viendo su forma de actuar... ¿Asume riesgos financieros por aspirar a una vida excesivamente materialista, poniendo en riesgo su familia, o mantiene una ética a la hora de gestionar su dinero? ¿Le importan tanto las cuotas de su gimnasio que es capaz de ignorar ciertos aspectos del entrenamiento clásico del Karate? ¿Fuma o bebe después de impartir una clase de artes marciales, demostrando así ningún tipo de defensa propia? ¿Hace años que no entrena y simplemente hace exhibiciones con complacientes ataques delante de los alumnos? Lamentablemente, estos ejemplos dicen mucho sobre la persona que los realiza y de su verdadero espíritu.

Hasta aquí todo bien, conocemos la teoría, sabemos que la finalidad de las artes marciales es cultivar nuestro espíritu, pero día a día nos enfrentamos a la realidad que vivimos cada uno de nosotros... Como dijo Sensei Funakoshi:

Cuando uno sale del umbral de su casa, se enfrenta a un millón de enemigos.

Evidentemente, no vivimos en un estado en guerra o de caos absoluto, donde ir a comprar una barra de pan a un supermercado o a recoger agua de te puede costar la vida, pero ¿a qué enemigos nos enfrentamos hoy en día? ¿Dónde están estos enemigos? La negligencia es el inicio del desastre, es buena defensa personal evitar con todas nuestras fuerzas la negligencia. Generalmente, sale de nuestro interior. Cosas simples como tener los vehículos en buenas condiciones, respetar la vida de los demás o llevar una vida sencilla, nos pueden ayudar a vivir mejor y más tranquilos, evitando que tengamos que enfrentarnos a un accidente, a otra persona, o a una entidad bancaria, por ejemplo.

Pienso que para un budoka el espíritu de alerta (zanshin) tiene que estar latente en todo momento, no a niveles paranoicos de salir por el umbral de casa en kamae, pero sí intentar intuir algún tipo de peligro o contratiempo y anticiparse a él, controlar el entorno en el que te mueves.

Por otra parte, está la guerra psicológica. La convivencia con otras personas puede resultar complicada. En ocasiones tu espíritu tiene que enfrentarte a la mentira o a la provocación. Una norma muy común que me he encontrado es que "el fin justifica los medios", no hay ningún tipo de moralidad para algunas personas a la hora de conseguir sus objetivos, dispuestos a pisotearte si es preciso y pasarte por encima. La idea de enfrentamiento limpio y con honor no existe en la cruda realidad, todo suele ser oscuro y engañoso. Lamentablemente, también ocurre en el Karatedo: cuando el objetivo es el dinero, todo vale, todo es fácil, y todo se puede comprar, incluso los grados. El espíritu se corrompe.

Para mí, el millón de enemigos al que se refiere Funakoshi se encuentra en nuestro interior. Es preciso declararnos la guerra a nosotros mismos todos los días, nuestra gran batalla se libra contra nosotros mismos. Nuestro espíritu, corazón o mente, en ocasiones está encerrado en una caja y reina en nuestra mente el ego, la envidia, la pereza, el orgullo, la vanidad, el egoísmo, la ignorancia, etc... Según el pensamiento budista, se cree que el hombre tiene 108 malas pasiones, así el 31 de diciembre a mediodía se hace sonar la campana 108 veces para alejar estos espíritus. A veces miramos en nuestro interior hacia otro lado intentando escapar del sacrificio de hacer lo correcto, somos personas y generalmente buscamos el camino fácil y cómodo en todo lo que hacemos. Tener la integridad y el valor suficiente para hacer lo correcto o lo que creemos correcto en relación a un buen espíritu es un camino duro y escarpado, pero muy gratificante y reconfortante para nuestro espíritu. Identificar estos momentos y luchar sin piedad para conseguir que nuestro espíritu sea indomable por las 108 malas pasiones es un verdadero logro para el karateka.

Sensei Barrett comentó una vez que siempre que acudimos al dojo debemos enfrentarnos a un reto. Los retos nos ayudan a crecer como personas y a desarrollar un espíritu fuerte. En ocasiones podemos caer en el conformismo y la comodidad, donde salen a relucir las excusas de todo tipo. Solemos crear una zona de confort, de donde nos cuesta salir. Yo personalmente intento ser honesto conmigo mismo, y cuando percibo mi espíritu flojo, tomo medidas.

En mi entrenamiento, dejo las herramientas pesadas para el final de semana. La sensación es que pesan aún más. Mi mente generalmente empieza a razonar multitud de excusas para eludir la batalla contra estas herramientas: "estas muy cansado", "ha sido una semana muy dura"... No voy a mentir, en numerosas ocasiones he sido derrotado, y espero continuar siendo derrotado para aprender mucho más sobre mi carácter.

También utilizo las cartas. Asigno un ejercicio de jumbi undo o hojo undo a cada palo, y realizo las repeticiones que dicta cada carta. Me gusta comparar este ejercicio con la vida: nunca sabes qué numero te va a tocar, pero sabes que tienes que pasar por todos, momentos buenos y momentos malos, pero con la idea de aguantar con compostura, con el espíritu indomable.

El hojo undo es una forma de entrenar característica del Goju-Ryu. Aparte de su cualidad fundamental de establecer conexión directa con las técnicas de Karate, ofrece la posibilidad de retar nuestro espíritu. Las herramientas siempre están en disposición de entrenar, nunca ponen excusas, y ¡nunca se cansan! Puedes aumentar el peso o las repeticiones, o aumentar la dureza de la madera en el caso del makiwara. Tú decides hasta dónde quieres llegar.

El tai tanren es un faceta del Karate que ayuda en gran medida, no sólo a forjar el cuerpo, sino principalmente la mente y el espíritu. Este ejercicio trata de endurecer las principales partes del cuerpo con ejercicios de contacto con un compañero o con distintos elementos inanimados del dojo. En numerosos dojos esta práctica ha caído en desuso. Para mí, este ejercicio es una prueba de resistencia mental o del espíritu, asimilar el dolor y seguir hacia delante, donde el espíritu indomable debería aparecer he imponerse en nuestro interior a la batalla que se está librando en nuestras cabezas contra el dolor, miedo, inseguridad, impotencia, etc...

Otro ejercicio en Karate-do donde para mí queda patente el nivel del espíritu del practicante es el shime. Shime pretende comprobar que nuestra estructura física está de acuerdo con unos principios eficientes de movimiento. En el momento que no sigues el camino o el compromiso de la eficiencia, se descubre rápidamente, gracias a la ayuda del compañero que nos está realizando shime. Cuando se revelan las debilidades estructurales en tu kata Sanchin es cuando empieza la batalla interna para mí. Cuando creías que estabas haciendo bien las cosas al aire, te das cuenta de que no, que no eres tan bueno como creías. Tu orgullo se controla fácilmente con un buen shime, ¡te pone los pies en la tierra!

Entrenar en lugares y condiciones desfavorables, como en la montaña, el campo, o con calor (sochu geiko) o frio (kan geiko) pueden ayudarnos a que nuestro espíritu desarrolle voluntad para luchar contra las adversidades que podemos encontrarnos en la vida. Valor y perseverancia son grandes lecciones que podemos sacar de estos entrenamientos extremos. Nuestro espíritu está unido a nuestro cuerpo, donde nos lleve el espíritu, el cuerpo lo seguirá.

Estudiar Karate-do o cualquier arte marcial desde un punto de vista de Budo no es una tarea fácil. Yo personalmente lo encuentro un maravilloso reto para mejorar como persona. Existen cinco espíritus cuyo estudio nos puede conducir a comprender un poco más el Budo y a nosotros mismos. Voy a intentar explicar mi punto de vista sobre estos espíritus con toda humildad, ya que considero que se necesitan muchos años de estudio para llegar a comprender bien estos conceptos. Yo personalmente estoy en una etapa de comprensión de mi arte y mi persona aun superficial, y estos conceptos pueden ser complicados.

Soshin

Soshin hace referencia al espíritu del principiante. Para el iniciado en las artes marciales, el aspecto fundamental en esta etapa es la moralidad. En el pasado, para ser admitido como alumno por un auténtico sensei, debías mostrar tus buenos modales y educación, así mismo también debías de superar un tiempo de prueba enfocado principalmente a descubrir tu carácter. Desgraciadamente hoy en día estas prácticas no son comunes, la mayoría de maestros de hoy no buscan tener alumnos sino clientes.

En los inicios, la figura del senpai es fundamental. Éstos encarnan los valores y virtudes del Budo a los que pretendemos llegar y nos ayudan a adaptarnos a las costumbres y tradiciones del dojo (reigi saho, soji, etc.).

SHOSHIN O WASUREZU
Nunca olvide el espíritu y la humildad del principiante

Del mismo modo que el iniciado observa a los senpai, estos también deben de observar el espíritu de los iniciados, su ímpetu e ilusión. Muchos senpai e incluso sensei pueden caer en la soberbia y la vanidad fruto de caracteres poco humildes. Suelen ser personas que salen muy poco de su zona de confort. La actitud en el Karate-do y en la vida es la clave para diferenciarnos del resto. Siempre debemos tener una actitud positiva, humilde, honesta y abierta al aprendizaje.

Humildad, me pregunto dónde quedan las máximas que hemos heredado de los grandes maestros, haciendo referencia a la humildad, qué sentido tiene aceptar y alardear de los altos grados concedidos por organismos o federaciones, cuando realmente sabes que no tienes ese nivel. Sensei Miyagi dijo una vez: "Llevo practicando karate largo tiempo, pero aún no he dominado el núcleo, o la verdad, del karate. Siento como si caminara en soledad en la oscuridad de un largo camino". No puedo imaginar por momentos el grado de humildad que tendría Miyagi, como para decir públicamente estas palabras. Hoy en día las sendas de las artes marciales son cómodas, iluminadas y asfaltadas, con shihanes, gurus y demás semidioses que te acompañarán para revelarte el camino a cambio de una buena suma de dinero.

Honestidad, ser honestos con nosotros mismos... Antes, cuando hacía Karate japonés, pensaba que mis exámenes tenían más valor si eran juzgados por un tribunal de grados que no me conocía, así podían juzgar con más imparcialidad mi nivel técnico. Con el tiempo me di cuenta que las federaciones sólo tenían un interés: el monetario, y que las personas que se sentaban en esos tribunales, de maestros tenían poco, generalmente comerciantes de Karate sin carácter, que aceptaban que los mandatarios federativos les marcaran el número de personas que deben aprobar y suspender, lo importante es que continúen pagando licencias.

Por lo tanto, para sentirme bien conmigo mismo, me volví a examinar del mismo grado por una asociación teóricamente más tradicional que la federación, con un famoso sensei que tenía unas habilidades espectaculares, no lo voy a negar. Yo asistía regularmente a sus seminarios todos los años pero, por muchos seminarios a los que asistiera, yo no era realmente su alumno, y él tampoco me conocía como persona. No sé cómo pueden tener alumnos este tipo de profesores profesionales, ya que se dedican a impartir clases viajando todo el año por todo el mundo... Más bien creo que tienen seguidores, ya que no se preocupan mucho por el carácter de los asistentes. El funcionamiento de su asociación también tenía un parecido a una federación, el monetario.

Ahora soy cinturón blanco, soy feliz, tengo la ocasión de volver a empezar con algo auténtico, y ni siquiera aceptaría que me evaluase un sensei que no me conozca, que no sepa a ciencia cierta que mi carácter es acorde con el grado. Si el Karate es un arte marcial para la vida, para el desarrollo moral y el auto-conocimiento, ¿qué sentido tiene aceptar grados de personas que ni si quiera saben cómo es tu carácter? Si tienes la suerte de ser aceptado por un auténtico sensei, un hombre con un elevado carácter, que no vive de las artes marciales, que las dignifica y no las comercializa, si tu carácter no cambia, no mejora, le pagas con excusas y no con razones, no te otorga ningún cinturón e incluso tiene el deber moral de pedirte que abandones el dojo. Definitivamente esto es lo que buscaba volver a sentir, el shoshin.

Zanshin

Zanshin se refiere al espíritu de alerta, constante o que persiste. Sabemos por nuestras experiencias en el dojo que es un estado de concentración, antes, durante y después de la ejecución de una técnica. Es un estado elevado de conciencia, no sólo en la acción que estas realizando, sino también en el entorno que te rodea. Cuando entramos en un dojo, tenemos que ser conscientes de este espíritu. Cualquier acción que realizamos en el dojo es con un fuerte espíritu de zanshin, desde que colocamos nuestros zoris apuntando hacia la salida del dojo, demostrando así que eres una persona cuidadosa y preparada, hasta cuando cojamos una herramienta de hojo undo utilizando una buena estructura corporal, vigilando no dañarnos la espalda. Zanshin se debe de representar en el kata, y también cuando saludamos y hacemos kumite con un compañero, buscando esa conexión o enlace con el compañero.

A nivel interno, para mí zanshin lo podemos identificar estando alerta hacia los pensamientos negativos: orgullo, celos, envidia, etc. y tentaciones varias que podemos tener de no hacer cosas del todo correctas. Otra vez más, tenemos que estar atentos, vigilantes, porque nuestro gran enemigo se encuentra en nuestro interior.

Mushin

Hace referencia al vació, a la "mente de no-mente". Es un estado donde no existen sentimientos de ira, ansiedad, miedo, ego... Esto es especialmente importante para que nuestras acciones, tanto en el dojo como en la vida, no estén encadenadas a un pensamiento concreto y nos estorben o molesten a la hora de tomar una decisión. "Hittotsu. Sé calmado de mente y rápido de acción". Ya nos lo propuso para que lo estudiemos el Sensei Miyazato, en el dojo kun. Actuar con la mente nublada o distorsionada por las emociones o sentimientos nos puede llevar al fracaso.

En el plano técnico ocurre algo similar a la hora de reaccionar con una determinada técnica si no somos capaces de encontrar un vacío en nuestra mente y estamos encadenados al pensamiento. Esta técnica no saldrá natural. El entrenamiento repetitivo trata de automatizar gestos y técnicas para evitar encontrarnos en estas situaciones.

En Budo, para aprender una técnica se necesitan 1.000 días, perfeccionarla requiere 10.000 días, pero la diferencia entre la victoria y la derrota se mide en fracciones de segundo.

Fudoshin

Mente o corazón inmóvil. Este espíritu hace referencia a la valentía, valor y al autocontrol, tanto mental como físico, llegar a un nivel que cualquier ataque ya sea físico o mental no nos perturbe en absoluto. Tanto en el dojo como en la vida podemos recibir ataques de distintas magnitudes. Evitar que nos afecten estas perturbaciones sería el gran logro.

No es fácil mantener la compostura o el espíritu cuando recibes una mala noticia, pero el entrenamiento de Budo tampoco es fácil, por esa misma razón se necesitan muchos años de estudio y de entrenamiento para lograr extraer las diferentes lecciones del dojo. La vida puede golpearte de muchas maneras, ¡y muy fuerte! Desde perder tu trabajo, hasta perder seres queridos o enfrentarte a una enfermedad. En cualquier caso, es como presenciar un terremoto en tu interior, todo se tambalea hasta el punto que parece que vayas a derrumbarte, y en ocasiones te derrumbas. Conservar una estabilidad emocional y una actitud de serenidad inalterable es una señal de control de nosotros mismos muy elevada.

Mantenerse tranquilo cuando todo está en calma, no es verdadera serenidad; conservar la tranquilidad en medio de la acción más adversa, o amenazadora, esa es la auténtica serenidad.

Takuan Soho

Fudoshin, como aspecto estratégico, nos puede ser de ayuda tanto en combate como en relaciones con otras personas. Ante el peligro, la provocación o el engaño del oponente, no manifestar exteriormente ninguna señal de lo que deseamos hacer y lo que sentimos en nuestro interior nos puede situar en ventaja psicológica respecto al enemigo. Del mismo modo, aquella persona cuyo temperamento o emociones son conocidas y previsibles, la podemos manejar o vencer con relativa facilidad utilizándolas enérgicamente en su contra.

Senshin

Hace referencia el espíritu que trasciende, que va más allá, que comprende y que traspasa los límites de la experiencia posible. En el Budo se suele identificar como satori: iluminación. Es un estado muy elevado de maestría y control de uno mismo.

Senshin hace referencia también al corazón o espíritu compasivo y purificado. El auténtico camino del budo es el camino de la paz, el arte de vencer sin combatir.

No golpees a los demás, que los demás no te golpeen; éste es el principio dela paz sin incidentes.

Chojun Miyagi

Como budokas, siempre tenemos como objetivo primordial evitar el conflicto con otra persona e incluso en un hipotético caso extremo de enfrentamiento debemos apostar por la paz. El espíritu egoísta, descontrolado y con intención premeditada de hacer daño no dignifica al budoka, lo convierte en una bestia. La apuesta por la defensa, aun arriesgando nuestra integridad física es característica fundamental en el Karate-do.

KARATE NI SENTE NASHI
No hay primer ataque en el karate

El kata es la esencia del Karate-do. El estudio en profundidad del kata nos revelará los distintos principios y estrategias que los grandes maestros nos han legado. Todos los katas empiezan con una defensa, y que yo sepa, no existe ningún kata que esté formado sólo por técnicas de ataque, ¿por qué? Esto fomenta una actitud correcta en el karateka de evitar el conflicto.

Por otra parte, si analizamos las técnicas de ataque que podemos encontrar en los katas, estas pueden ser de naturaleza peligrosa, es decir, golpes a puntos vitales, rotura de miembros, estrangulaciones, etc. Pero también podemos encontrar técnicas menos dañinas o peligrosas. Son como toques de atención al rival, esquivas, proyecciones, escape de presas, golpes con partes del cuerpo romas, etc. ¿Por qué decidieron incluir estas técnicas en los katas? Como budokas, si nos encontramos en una situación de estrés, elegir una solución rápida y en proporción al riesgo que nos enfrentamos nos ayudará a sentir nuestro espíritu compasivo y purificado, en paz con nosotros mismos.

Jordi Muria Gratacós
2016

“No importa cuánto puedas destacar en el arte del Karate y en tus esfuerzos académicos,
nada es más importante que tu comportamiento y tu humanidad observada en la vida diaria.”