Reto Shinsokai 2013-14
por Richard Barrett

El 31 de diciembre a las 12'45 empecé el reto de este año de mantener shiko-dachi durante 1 hora. Lo máximo que había aguantado era 50 minutos, en octubre, y supuse que si pude aguantar esa cantidad de minutos, 10 minutos más no me detendrían.

Me había cambiado, poniéndome los pantalones de un karategi ligero y la camiseta del gasshuku de Shinsokai de este año, y me dirigí a la parte de atrás de la casa y abrí el Shinsodo, saludé, puse un CD a reproducir música okinawense, hice un poco de junbi undo, y empecé la tarea, haciendo shiko-dachi de cara a la puerta de atrás, perpendicular al reloj de la pared trasera del Dojo.

Al principio había decidido ocupar mi mente, y empecé a golpear al frente, a altura chudan. Conté en silencio hasta 100, y seguí hasta completar 10 series. Cuando eché una ojeada al reloj, habían pasado 15 minutos. Se me ocurrió un plan, y durante el siguiente cuarto de hora no hice otra cosa que concentrarme en la alineación correcta de mi cuerpo y la tensión correcta de mi posición, intentando relajar el resto de mi cuerpo y de mi mente, simplemente manteniendo la posición y aceptando las sensaciones físicas que emanaban de mis muslos y de la zona lumbar de la espalda. La música que había puesto antes fue de gran ayuda durante esta fase.

Durante el tercer cuarto de hora decidí hacer otro desafío de 1.000 repeticiones, sabiendo que consumiría otros 15 minutos. Esta vez golpeé tetsui-uchi contra teisho, como se ve en los katas Saifa/Seipai, alternando golpes con la izquierda y con la derecha durante 100 repeticiones, y después 100 golpes de kote kitae. 10 series más tarde y con mi mente ocupada, era momento de enfrentarse a los últimos 15 minutos del reto, y durante los mismos pasé el tiempo concentrándome en chikara michi (caminos de fuerza), empezando por las piernas y después cuerpo y brazos, para después combinarlos todos con la respiración profunda.

Richard Barrett - Reto shiko-dachi Richard Barrett - Reto shiko-dachi Richard Barrett - Reto shiko-dachi Richard Barrett - Reto shiko-dachi

Otro vistazo hacia el reloj resultó en sólo 2 minutos para terminar. Mis pensamientos se dirigieron hacia otras personas que con un poco de suerte estarían enfrentándose también al reto, y en particular me acordé de mi amiga que está en Japón, Sue Eddie, con la que había hablado por Skype unos días antes, y quien me había dicho que tenía la intención de hacer el reto y que además, en Nochevieja, iba a asistir a una ceremonia budista y a sentarse en seiza desde las 9 de la noche hasta medianoche, entonando cánticos y haciendo después 108 postraciones, y tras comer y beber un poco, volver otra vez a seiza desde la 1 hasta las 5 de la mañana. A las 8 de la mañana, unos cuantos de los más duros irían en coche a una catarata local y realizarían abluciones en agua fría la mañana de Año Nuevo. Decir que admiro a Susan Eddie es decir poco. Lo que ha conseguido en su vida hasta el momento es fantástico, y es una verdadera fuente de inspiración para mí y un maravilloso ejemplo no sólo de karateka sino de ser humano.

Esperé a que pasara el último segundo y entonces me esforcé por juntar las piernas, y con una sonrisa, di tres vueltas alrededor del interior del Dojo para recuperar la movilidad de mis piernas. En el centro del Dojo, de cara al shomen, realicé Sanchin kata y después saludé para salir del Shinsodo, con el reto de este año superado. En los próximos días donaré algo de dinero a alguna causa benéfica de mi localidad.

Los alumnos de Shinsokai también se habrán enfrentado al reto. Cada año, la prueba tiene más que ver con la mente que con el cuerpo, igual que el verdadero entrenamiento de Karate. Si me enterara de que alguno de ellos no lo ha hecho, poniéndose excusas, entonces le pediría que se fuera. Si tuvieran una buena razón para no hacerlo, eso ya es otra historia. Pero demasiado a menudo oímos a karatekas(?) poniendo excusas de por qué no pueden hacer algo, normalmente haciendo un mal uso de frases de antiguos maestros. En Shinsokai, no aceptaré a nadie que no pueda desafiarse a sí mismo. ¿Qué sentido tiene entrenar Karate si no puedes hacer eso, si no puedes enfrentarte y superar dificultades?

A todos aquellos karatekas(?) que leyeron acerca del reto y no lo hicieron: ¿Por qué entrenáis? ¿Qué razón/excusa se os ocurrió?

A todos aquellos que sí que lo hicieron: Bien hecho, podéis estar orgullosos de vosotros mismos, y qué buena forma de empezar el entrenamiento de este nuevo año.

Richard Barrett
1 de enero de 2014
(Feliz Año Nuevo)

“No importa cuánto puedas destacar en el arte del Karate y en tus esfuerzos académicos,
nada es más importante que tu comportamiento y tu humanidad observada en la vida diaria.”