Rei y Yoi
por Jordi Muria Gratacós

Introducción

En Karate-do, y en cualquier Arte Marcial, existen una clase de rituales relacionados con la etiqueta, los cuales tienen el propósito de ayudarnos y enseñarnos a cultivar nuestro espíritu y moralidad, con una serie de lecciones que son aplicables no solo dentro del dojo, sino también fuera de él.

El objetivo final del Karate-do no reside en la victoria o en la derrota, sino en el perfeccionamiento del carácter.

G. Funakoshi

Continuamente leemos algunas máximas que los grandes maestros nos legaron para que en todo momento reflexionemos sobre nuestra práctica, para que ésta no se convierta en un mero acto físico de lanzar puños y piernas al aire, tres días a la semana, y olvidarnos por completo de las lecciones morales implícitas en el dojo.

Podemos encontrar referencias a la correcta etiqueta ya en el libro Bubishi (Articulo 3 - Consejos sobre la correcta etiqueta). Este libro, aunque se desconoce la procedencia y el autor, fue una referencia para los grandes maestros contemporáneos. Miyagi Chojun Sensei (1888-1953) eligió el nombre de Goju-Ryu del Kempo Hakku. Gichin Funakoshi Sensei (1868-1957) también hizo referencia al Bubishi en su obra maestra Karate-do Kyohan.

Tampoco podemos olvidar que, en el pasado, cuando el Karate no se comercializaba, los maestros no enseñaban a alumnos que no tuvieran unos correctos modales y un mínimo de moralidad. La práctica y la enseñanza de Karate era muy personal, generalmente en los jardines o patios de las viviendas de los sensei, y además de no querer enseñar un arte de lucha a determinado tipo de personas, tampoco sería muy agradable invitar a sus casas a personas inmorales o maleducadas.

El dojo kun es otra característica que refleja la preocupación de los maestros por que el Karate-do no sea un mero acto físico, y trascienda desde dentro del dojo a la personalidad del alumno, para ayudarle a crecer como persona. Varios ejemplos de dojo kun hacen alusión directa a la etiqueta y al comportamiento. El dojo kun que sigue el grupo al que pertenezco es el del Jundokan. Este dojo kun fue creado por Eiichi Miyazato Sensei. El primer punto del mismo, aunque todos los puntos deben de ser tratados con la misma importancia (por eso empiezan todos por Hitotsu (Primero)) es "Sé humilde y educado". En otros estilos también se refleja la etiqueta y moral. En Shotokan, su dojo kun dice "Esfuérzate por perfeccionar tu carácter", y en Kyokushinkai "Observaremos las reglas de cortesía, respeto a nuestros superiores y abstenernos de violencia”.

Rei

En los veinte principios rectores del Karate escritos por Gichin Funakoshi, el primer principio dice: "No olvides que el Karate empieza y termina con Rei". Pero, ¿qué es rei? ¿Cuándo se hace? ¿Cómo se hace? Y ¿por qué se hace?

Rei significa literalmente "saludo" o "ceremonia". En el Karate, o en cualquier arte marcial, la máxima finalidad del entrenamiento radica en pulir y mejorar el carácter del practicante. Cuando realizamos rei, en los distintos momentos y situaciones cuando nos encontramos en el dojo, debemos estar pensando conscientemente en gratitud y respeto, y evitar que sea un gesto vacío. Del mismo modo que cuando practicamos kata deberíamos intentar sentir la personalidad de cada técnica, en el saludo también.

Sólo es necesario saludar en las siguientes situaciones:

  • Al entrar y salir del dojo.

  • Antes de comenzar y al finalizar el entrenamiento formal.

  • Antes y después de ejecutar kata.

  • Antes y después de trabajar con un compañero.

La postura corporal es importante en todo momento dentro de un dojo, tanto a la hora de hacer el rei como al coger una herramienta de entrenamiento del suelo. Dice mucho sobre el grado de implicación de la persona en lo que está haciendo y en su propia defensa personal.

La posición de rei es musubi-dachi, una posición natural, no forzada, donde los talones se unen y los pies apuntan aproximadamente a 45 grados hacia el exterior. Las rodillas no están estiradas completamente, el centro de gravedad recae sobre los talones y los brazos caen por el costado del cuerpo. Cuando inclinamos el tronco para saludar, las manos se sitúan en la parte frontal del muslo. Esta forma es común en la escuela del Jundokan de Eiichi Miyazato Sensei, una manera más de expresar respeto mostrando las manos sin ocultarlas. La respiración es calmada, inspirando al bajar y espirando al subir. La mirada se dirige al frente, descendiendo a medida que nos inclinamos, manteniendo una visión periférica de 180º a nuestro alrededor, y sensitivos en el oído a 360º, para intentar controlar la parte posterior. Esto tiene relación directa con el Kempo Hakku ("los oídos pueden escuchar en todas direcciones")

Rei

Utilizamos rei cuando entramos y salimos del dojo, podríamos decir que es el primer saludo que hacemos y el último. Una definición de dojo que me gusta mucho es la del Shoshin Nagamine Sensei: "El dojo es un lugar donde se fomenta el coraje y se cultiva la naturaleza humana superior mediante el éxtasis del sudor en el trabajo duro. Es el lugar sagrado donde se pule el espíritu humano". Por lo tanto, el dojo es un lugar que nos ayudará a mejorar como personas.

Cuando entramos en este lugar, nos descalzamos de nuestros zoris y pisamos directamente el tatami, con la finalidad de no ensuciarlo. Saludamos en dirección al Shomen, la parte del dojo donde se encuentran las fotografías de los maestros de la escuela o estilo en un lugar alto y respetado. Cuando saludamos decimos "Onegai shimasu", que se traduce como "Por favor, ayúdame". Como he comentado antes, este lugar nos ayudará en nuestro progreso como personas.

La sensación que yo tengo tanto en la entrada como en la salida del dojo es de gratitud. Como simple aficionado al Karate-do que soy, valoro este tiempo de entrenamiento como un regalo. Gratitud a mi familia, porque están bien y puedo dedicar un tiempo a pulir mi espíritu y mi técnica.

Rei

Una vez dentro del dojo, este lugar no es el más apropiado para socializar con otras personas, uno apoyado en el makiwara y otro sobre el tou charlando sobre cómo han ido las vacaciones... para eso hay lugares mejores. En vez de eso, podemos pensar en qué puedo hacer yo por el dojo hasta que venga el sensei, o empiece el entrenamiento formal, como hacer soji (limpiar) u ordenar alguna herramienta.

La clase formal empieza con un saludo en grupo. Este saludo se puede dividir en dos, ritsu rei (saludo ritual de pie) o za rei (saludo ceremonial arrodillado). Estos rituales se llevan a cabo al empezar y al terminar el entrenamiento formal, y simbolizan un modo de agradecer, tanto a los maestros predecesores del arte, así como al sensei y a los compañeros, su compañía a lo largo del viaje marcial. Describiré brevemente cada uno:

Ritsu Rei

El sensei da la voz de "¡Shugo!" y los estudiantes se colocan frente al Shomen. La puerta de entrada al dojo debe de estar en la parte contraria, o en un costado del Shomen, de forma que el sensei puede controlar desde su posición quién entra en el dojo. Los estudiantes se colocaran de menor grado a mayor grado desde el shimoseki (pared izquierda) al joseki (pared derecha). En épocas pasadas el motivo de esta disposición era que, si había algún asunto de poca importancia, los últimos alumnos lo solucionaban, y como protección al sensei, situando a los alumnos que menos conocía lejos, evitando un posible ataque o traición, y a los alumnos de confianza cerca.

Seguidamente el sempai (alumno con más grado) dice "¡Ki o tsuke!" (Atención). A continuación procede a recitar el dojo kun, seguido de Shomen ni Rei (apreciación y agradecimiento a los maestros predecesores). El sensei gira hacia los estudiantes y el sempai continúa diciendo Sensei ni Rei (saludo al maestro). Los estudiantes acompañan este saludo con la palabra "Onegai shimasu" (ayúdame, por favor).

Al finalizar el entrenamiento formal, se repite este ritual, pero los estudiantes acompañan el último saludo con "Domo arigato gozaimashita" (muchas gracias).

Za Rei

Es el ritual de saludo en posición de seiza-dachi. Esta posición, aunque no es de combate, en tiempos pasados los budokas podían ser atacados por sorpresa, lo cual justifica un mínimo de estructura para poder hacer frente a algún contratiempo. Hay dos formas de distinguir esta posición: artes marciales con sable y sin sable. Con sable se sientan y se levantan con la pierna derecha, ya que facilitaría un supuesto desenvaine del arma. La otra manera, en artes marciales sin sable, sería con la pierna izquierda adelantada, para un budoka que recibe una agresión con guardia izquierda para contraatacar con su brazo derecho.

Los pies están extendidos, con los empeines tocando el suelo. Es importante que no estén uno encima del otro, cruzados, pues en un supuesto de pisotón por detrás quedaríamos atrapados sin podernos mover. Es mejor colocarlos paralelos, así podríamos liberar uno en el supuesto anterior. Los glúteos se sientan sobre los talones, las rodillas se separan dos puños de distancia, las manos se dejan caer encima de las piernas, la espalda está recta en todo momento, tanto al sentarnos como al levantarnos, y la barbilla ligeramente hacia atrás.

El sensei de cara al Shomen se arrodilla a seiza. Seguidamente la ceremonia la dirige el sempai, en voz alta dice "seiza". Los alumnos se arrodillan de mayor grado a menor. A continuación, recita el dojo kun con determinación. Al terminar, dice "Mokuso", y todos cierran los ojos. Mokuso es un tiempo de preparación y concentración personal, de centrarte en las tareas que te esperan y regular la respiración. "Mokuso yame" finaliza el mokuso y seguidamente "Shomen ni Rei". Después el sensei se gira de cara a los estudiantes y se saluda "Sensei ni Rei". Para finalizar, a la voz de "¡Kiritsu!" los estudiantes se levantan para empezar el entrenamiento formal.

En los dojos okinawenses el saludo en seiza no es tan habitual como lo es en los dojos japoneses.

Por último, cuando saludamos a los compañeros y al sensei, debe ser un gesto de agradecimiento. A los compañeros porque nos acompañan en el duro pero gratificante camino que son las artes marciales. Además de cuidar de nosotros y no lastimarnos en la práctica, nos ayudan a progresar. Al sensei agradecer la guía y el tiempo que dedica a pulir nuestro espíritu y técnica, con sus correcciones y su paciencia.

Al saludar a un compañero, se debe tener control de la distancia, ser cortés y respetuoso, pero manteniendo la defensa personal. Debemos mantenernos fuera del alcance del oponente, y al inclinarnos frente a él, dirigir nuestra mirada hacia sus rodillas, de forma que si intentara moverse lo advertiríamos inmediatamente y tendríamos tiempo de reaccionar.

Yoi

Yoi es un momento de preparación. Generalmente lo encontramos al comienzo y al final de los katas, pero también en momentos anteriores y posteriores a practicar con un compañero. Cuidar que nuestro yoi sea correcto es de vital importancia, al igual que el rei (etiqueta). Cuando hacemos yoi podemos diferenciar dos grandes partes: la preparación en sentido físico y estructural, y la preparación mental.

Estructura física

El yoi tiene que caracterizarse por una estructura corporal adecuada y eficiente para que el cuerpo esté preparado para un posible conflicto. El antiguo yoi que se utilizaba en los katas, y que algunas escuelas de Goju-Ryu aún conservan, se realizaba en heiko-dachi, con los brazos estirados en los costados de las piernas y los puños apretados. En 1948 Miyagi Chojun Sensei cambió la posición de inicio y preparación de los kata, manteniendo musubi-dachi y cruzando las manos delante del cuerpo en el bajo abdomen.

De nuevo nos encontramos con musubi-dachi, la misma posición que cuando hacemos rei, pero ahora con una intención muy diferente. El peso corporal se traslada a la parte delantera del pie, con esta acción ganamos algo más de solidez en la postura. El ángulo de los pies (unos 45 grados al exterior) facilita un cambio eficiente y rápido a otras posturas con ángulos similares, como shiko-dachi o neko-ashi-dachi. Además, también facilita un desplazamiento rápido en neneme (diagonal) simplemente siguiendo las direcciones de los pies, como ocurre en los katas Saifa y Seiyunchin. La unión de los talones obliga a que las piernas estén cerradas, protegiendo nuestras partes de cualquier agresión de cara o por la espalda. Esta posición también facilita la retroacción de la cadera, la contracción de glúteos y tanden llenando de energía todo el cuerpo. La columna se mantiene recta manteniendo el san tanden alienado, la barbilla ligeramente atrás para proteger la garganta, y por último los brazos delante del cuerpo protegiendo la zona inguinal con las manos cruzadas, la izquierda sobre la derecha.

Yoi

Actitud mental

Es importante realizar yoi con una respiración calmada y concentrada, con ello conseguimos preparar nuestra mente para la "batalla" que está por llegar. Comparándolo con la vida diaria es parecido a la sensación antes de un examen o entrevista de trabajo. Entrar con una actitud precipitada por culpa de nervios nos puede llevar a cometer errores, tenemos que intentar controlar la situación. El kun "Sé calmado de mente y rápido de acción" define muy bien lo expuesto anteriormente.

La acción de yoi se realiza lentamente haciendo hincapié en el estado mental de Zanshin. Podemos definir Zanshin como "estado de alerta". Se debe de experimentar antes, durante y después de cualquier acción que hagamos. Consiste en un estado de concentración e implicación de cuerpo y mente precisa en todo lo que hacemos.

Una de mis películas favoritas, "El Guerrero pacífico", define muy bien el concepto de Zanshin: El maestro Sócrates espera a su alumno Dan en un puente. Cuando Dan llega le dice al maestro que está muy ocupado, que tiene muchos exámenes y cosas que hacer, que por favor se dé prisa en enseñarle la lección. Sócrates agarra a Dan y lo lanza por el puente al agua. Lección explicada. Dan le recrimina a su maestro el por qué lo ha lanzado y Sócrates le explica la lección: le ha vaciado la mente. Mientras caía, no había ortos pensamientos, sólo pensaba en el momento. Ha dedicado el cien por cien a la experiencia, al aquí y ahora, sacando la basura de la mente, todo lo que lo distrae, consiguiendo una atención plena (Zanshin) Para mí, este trozo de película define muy bien lo que significa Zanshin.

Antes de una situación de conflicto o estrés, cuando es percibida por la mente, ocurren una serie de cambios físicos en nuestro cuerpo debido a la activación de la parte más primitiva de nuestro cerebro (hipotálamo). En 1932, Walter Cannon, fisiólogo estadounidense, dio el nombre de fight or flight (lucha o huye) a la reacción nerviosa y endocrina del organismo, frente una amenaza. Cuando estamos en una situación de estrés experimentamos unos cambios fisiológicos:

  • El corazón bombea más sangre a los músculos.

  • La vista se focaliza en el objetivo.

  • El sentido del oído se concentra en la amenaza.

  • Aumenta el umbral del dolor.

  • El sentido del tacto se agudiza.

Cuando hacemos yoi deberíamos tener en cuenta mentalmente estas sensaciones para intentar dar un uso más real del yoi, es decir, calmar y preparar nuestro cuerpo y mente para un conflicto. Esta actitud nos ayudará también en cualquier tipo de conflicto en la vida.

Conclusión

Tanto Rei (cortesía) como Yoi (preparación) son dos grandes lecciones que nos enseña el Karate-do que sirven en el día a día de cualquier persona. Nuestra etiqueta (Rei) y nuestra preparación (Yoi) para afrontar cualquier evento cotidiano puede ser observado por cualquier persona, y será juzgado, como hacemos la mayoría de las personas, dando a entrever qué tipo de persona somos. Cuando un estudiante saluda correctamente y se prepara correctamente, ofrece una buena impresión al sensei que observa el carácter del alumno. Mostrando éste humildad, educación y respeto, se le otorga un grado de calidad y experiencia, se supone que habrá practicado con continuidad para mostrar estos valores y no pasarlos por alto. Al contrario, si un alumno no muestra interés por estas lecciones, deja ver un carácter descuidado y poco interesado en crecer y mejorar como persona, que en definitiva es de lo que se trata en las Artes Marciales.

"El Karate no se limita al Dojo" es la clave para progresar como personas, interiorizar las lecciones que aprendemos en el Dojo para aplicarlas a la vida.

Jordi Muria Gratacós
2016

“No importa cuánto puedas destacar en el arte del Karate y en tus esfuerzos académicos,
nada es más importante que tu comportamiento y tu humanidad observada en la vida diaria.”