Okinawa y dar ejemplo
por Richard Barrett

Como la mayoría de los lectores sabrán, Okinawa es lugar de origen del Karate. La última década ha sido testigo de un aumento en el número de visitantes extranjeros que tienen la esperanza de practicar en el dojo de profesores famosos. El crecimiento de Internet y la facilidad con la que uno puede llegar a la isla actualmente lo convierte en un sueño mucho más asequible para el karateka promedio. Añadamos a esto la popularidad de la opción del "paquete de vacaciones de Karate" en la que muchos se están enrolando, y se crea una dinámica bastante diferente a la manera tradicional de aprender Karate al estilo "maestro/aprendiz" que era el ÚNICO modo de llevar a cabo la práctica en un pasado no tan distante. Para aquellos dojos y senseis que no están activamente involucrados en esta promoción y marketing del budo, deber ser motivo de preocupación por el futuro de sus dojos y asociaciones. Lo que muchos de los que visitan la isla puede que no sepan, es que Okinawa es la prefectura más pobre de Japón, con la tasa más alta de desempleo. En tales circunstancias, ¿a alguien le extraña que tantos puedan estar tentados a comprometer sus valores para ganarse la vida? El mercado lucrativo de extranjeros con dinero en el bolsillo y egos que estimular debe ser una tentación difícil de evitar para todo aquel que no tenga el más elevado carácter. Si te ofrecen un grado alto, no te sorprendas si tiene más que ver con tu capacidad para atraer muchos alumnos y generar ingresos, que con tu habilidad en Karate. En Okinawa, el interés en el Karate, y en las artes culturales en general, está decayendo en la generación más joven. El futuro está en los extranjeros, y los okinawenses lo saben.

Okinawa Budokan
Okinawa Budokan

Hace algunos años, recuerdo que escuché una historia de un kancho de un grupo de Karate okinawense que se había emborrachado una noche y había concedido altos grados a dos de sus alumnos extranjeros en su estado de intoxicación. Bueno, habría estado bien que estos alumnos hubieran devuelto sus diplomas al día siguiente, al darse cuenta de que se había cometido un error, pero en lugar de eso regresaron a sus países como recién ascendidos 8ºs o 9ºs danes, orgullosos de su "logro".

Otro ejemplo que oí hace algunos años era de un grupo profesional de Karate okinawense con muchos seguidores en cierto país, y por alguna razón, la mitad del grupo había decidido marcharse y unirse a otra asociación. En pocas semanas el líder de la asociación voló a ese país para realizar seminarios, reuniones, y un examen de grado que todo el mundo aprobó. Se designó un nuevo shibucho y el kancho regresó a Okinawa con su imperio intacto y todo el mundo contento.

En los últimos dos años he escuchado otra historia (debería dejar de escuchar tantas historias) de que en Okinawa podías incluso obtener un grado en el taxi, ¡en el trayecto desde el aeropuerto hasta tu hotel! Este año, en Okinawa, varios grupos han realizado Gasshuku, y algunos ya se están anunciando para el año que viene. En la superficie, no hay nada de malo en ello, pero cuando miras más de cerca el programa, normalmente entrenan tres días, y después hay un examen de grado al final, que por descontado todo el mundo supera.

Entiendo que estos grupos necesitan dinero. Tienen sus gastos, y es bonito para los estudiantes extranjeros examinarse en Okinawa. Los estudiantes han pagado mucho dinero para llegar allí, y un ascenso de grado es un buen recuerdo. El problema que tengo con esto es: ¿se han convertido estos Gasshuku en poco más que una recaudación de fondos? Sin la prima del ascenso de grado, ¿cuántos extranjeros seguirían asistiendo? Estoy seguro de que en cada grupo hay senseis sinceros que intentan ayudar a los visitantes lo mejor que pueden, pero también veo que unos pocos altos cargos de estos grupos ven una oportunidad de hacer dinero. Han visto los últimos talleres de vacaciones de Karate llegar y marcharse, son testigos de cómo otros grupos se ganan la vida bien con el Karate, así que, ¿por qué no deberían ellos hacer lo mismo? El problema es que regalando grados y cobrando los honorarios están devaluando lo que estos grados deberían representar. Se han convertido en poco más que souvenirs.

Los grados deberían significar algo. Pero, por lo que veo actualmente, han llegado a ser muy irrelevantes, desacreditados por aquellos de mal carácter y pobres habilidades que alardean de manera orgullosa por sus altos grados. ¿Qué debería representar el grado? ¿No debería tener alguna relevancia la personalidad del alumno, o su contribución a su arte? ¿Cómo puede un sensei okinawense saber cómo es realmente un extraño, y por tanto formarse una opinión acerca de su carácter? ¿Les importa siquiera? Si un grado únicamente se basa en la ejecución física o la cantidad de años dedicados a practicar Karate, que así sea. Ese es su único valor y el nivel del arte que practicas. Yo personalmente creo que el Karate vale más que eso, y el sistema de grados debería reflejar este hecho.

Cuando empecé a hacer Karate en 1974 empecé a leer cualquier libro que estuviera disponible. Desde el principio podía ver que el entrenamiento de Karate se suponía que era algo más que simplemente físico, y que la mente y el carácter del practicante debía ponerse a prueba tanto como el cuerpo. A lo largo de los años observé buenos y malos ejemplos de lo que yo pensaba que todos estábamos practicando, creyendo ingenuamente que todos estábamos en el mismo viaje, y preguntándome cómo habían pasado el filtro algunos de los malos ejemplos. Llegué a darme cuenta de que algunas personas sólo quieren evadirse de la realidad, entrenar en un grupo, desconectar de sus problemas diarios, y sudar un poco. Dos horas después, pueden cambiarse y reincorporarse a la vida normal tal y como la conocen. El Karate puede guardarse otra vez en su caja, listo para sacarlo otra vez a la semana siguiente. Otros puede que se lo tomen algo más en serio, puede que lean algunos libros, naveguen por Internet, vean muchos vídeos de YouTube, e incluso visiten Japón u Okinawa. Otros se lo toman incluso más en serio, estudiando activamente su arte con su cuerpo, mente y alma. Los grados deberían reflejar las diferencias entre estos tres tipos de practicantes.

En "Recuerdos de mi sensei, Chojun Miyagi", el autor, Genkai Nakaima, escribió: "Miyagi Sensei predicó la verdad del Karate, el alma de los maestros de Karate, el camino del hombre o de la moralidad". En la página 20 del libro de Shoshin Nagamine Sensei "The Essence of Okinawan Karate-Do" (La Esencia del Karate-do Okinawense), aparece un poema okinawense de 1663: "No importa cuánto puedas destacar en el arte del Te y en tus esfuerzos académicos, nada es más importante que tu comportamiento y tu humanidad observada en la vida diaria".

El entrenamiento de Karate, y siempre debería tener, un pilar de moralidad que se estudia tanto como cualquier patada o golpe de puño. Evidentemente los karatekas entrenan en diferentes niveles y algunos sólo aplican y cogen lo que quieren del Karate-do, dependiendo de sus razones personales para entrenar. Algunos buscan grados y reconocimiento, y supongo que, cuanto más alto el grado, más importantes se sienten... Así que, ¿cómo puede regular cada grupo todos estos enfoques y actitudes diferentes? Ese es el problema de los grados...

Si estás en un grupo de Karate deportivo, supongo que los campeones serán los grados más altos. Si estás en los grupos profesionales/comerciales, los altos grados serán aquellos que tengan más dojos y miembros. La reputación y los estándares de cada asociación se juzga en función de cómo se ven sus miembros desde fuera, especialmente sus grados más altos.

Aquellos que han hecho el viaje y han recogido las recompensas de su entrenamiento, deberían encender una luz para todos aquellos que van por detrás, ya que ellos son el ejemplo vivo de aquello que todos nosotros tenemos como objetivo, ¿verdad? Eso es lo que se supone que debían representar los grados, ¿no es cierto?

Richard Barrett concediendo shodan
Richard Barrett concediendo Shodan a uno de sus alumnos
(Shinsodo Dojo, Oct. 2013)

Así que esto nos lleva a la conclusión de que todos los auténticos karatekas deberían estar trabajando hacia ciertos valores que los antiguos maestros nos han dejado. Ese es nuestro legado, y cada asociación tendrá sus propios valores y por lo tango concederá grados en consecuencia. Esto nos lleva de nuevo a la gente que está en lo más alto, y a sus intenciones al conceder grados. Se requiere un sensei especial que sea capaz de leer la verdadera naturaleza del estudiante. Recordemos aquellas historias en las que se ponía a prueba el carácter de los alumnos antes de permitirles empezar a entrenar, o se les decía que se marcharan si empezaban a demostrar una mala actitud a medida que su habilidad mejoraba. Depende de aquellos que están al mando en los diversos dojos/asociaciones de Okinawa mantener cierto estándar y valores. Preservar la verdadera alma del Karate-do y transmitir el arte como debería ser....... O..... Pueden sencillamente coger el dinero.

Okinawa solía ser el lugar donde encontrar auténtico Karate......... Ahora no estoy tan seguro.

Richard Barrett
Diciembre 2013

“No importa cuánto puedas destacar en el arte del Karate y en tus esfuerzos académicos,
nada es más importante que tu comportamiento y tu humanidad observada en la vida diaria.”