Karate moderno frente a Karate clásico; ¿qué falta?
por Víctor López Bondía (2017)

Ya hace unos cuantos años desde que empecé a distanciarme del Karate moderno hasta dejarlo finalmente atrás, pero supongo que las cosas no deben haber cambiado mucho durante los últimos años... Cuando hacía Karate moderno, me gustaba y solía disfrutar entrenando, pero tras unos años de práctica e investigación, empecé a cuestionarlo, al darme cuenta de que el tipo de Karate que estaba practicando quizá no era el completo sistema de autodefensa que se suponía que era. Parecía haber algunos eslabones perdidos. Algunos de ellos los empecé a descubrir por mí mismo, mientras que otros únicamente se hicieron evidentes cuando me convertí finalmente en alumno de Karate okinawense.

Si tengo que destacar las diferencias entre el Karate moderno y el Karate clásico, lo primero que me viene a la mente es el lugar donde se lleva a cabo la práctica. Las personas que entrenan y enseñan Karate moderno normalmente lo hacen en locales alquilados o instalaciones deportivas, en lugar de hacerlo en un dojo. La diferencia puede parecer insignificante, pero es enorme.

Los dojos tradicionales normalmente están adheridos o incluso forman parte de la vivienda familiar de los karatekas que los utilizan. Esto revela no sólo cierto nivel de compromiso hacia el arte sino también la naturaleza privada y amateur del entrenamiento y la enseñanza. Aquellos que practican Karate clásico por lo general cuentan con un lugar dedicado a tal fin, y pueden hacerlo siempre que lo deseen y tanto como deseen. Sin embargo, para los miembros de un club de Karate moderno, la práctica se limita a dos o tres clases programadas a la semana.

Gishinkan Dojo
Mi dojo privado se encuentra en el garaje de mi casa

Además de esto, los dojos tradicionales con frecuencia son lugares donde los karatekas no sólo realizan su entrenamiento físico sino que también aprenden la historia, linaje, y los principios éticos y filosóficos de su sistema. En un dojo tradicional se puede encontrar una serie de elementos (imágenes, kanji, etc) y actividades (saludo, soji) que se consideran tan importantes como el entrenamiento físico. Todo ello tiene su razón de ser y puede proporcionar (al menos) una lección valiosa. Lamentablemente, en el Karate moderno sucede lo contrario, ya que en las salas vacías donde tiene lugar el entrenamiento únicamente hay una fotografía del fundador (cuyas verdaderas enseñanzas ni se conocen ni se tienen en cuenta) y, si hay suerte, quizá algún dojo kun. Para ser justos, tengo que decir que "saludar" fue lo primero que me enseñaron cuando empecé a hacer Karate de jovencito, y el "saludo" todavía se puede ver en cualquier clase, seminario o competición. La pregunta es: ¿es una muestra sincera de cortesía y respeto realizada con la correcta actitud y mentalidad o simplemente un gesto vacío?

En un auténtico dojo tradicional, inmediatamente después de saludar, al nuevo alumno se le presentaría la primera "herramienta de entrenamiento" que debería levantar: una escoba. Los alumnos deberían barrer el suelo antes de cada lección y fregarlo después, una vez finalizado el entrenamiento y tras limpiar el polvo de las fotografías y las herramientas. Soji (limpiar) es importante. Es una actividad que llena de humildad y enseña a los alumnos a asumir responsabilidad, cuidar el lugar del cual están sacando partido, y contribuir a su mantenimiento. Si tenemos en cuenta que los dojos tradicionales no son comerciales y sólo cobran a los alumnos una pequeña cantidad (si es que cobran), soji proporciona a los alumnos una buena oportunidad de dar algo a cambio. Desgraciadamente, sólo he tenido la oportunidad de presenciar y experimentar soji dentro de Shinsokai (incluso después de entrenar en improvisados dojos al aire libre).

Otro elemento fundamental del Karate clásico que considero que falta en el Karate moderno es kigu, es decir, las herramientas de entrenamiento. La mayoría de las herramientas no son fáciles de transportar, así que no es difícil imaginar por qué el kigu-undo se fue descuidando poco a poco hasta casi desaparecer una vez el Karate fue sacado de los dojos privados para ser difundido masivamente. El kigu-undo parece haber visto incrementada su popularidad en tiempos recientes, pero no está tan claro si los karatekas que lo acaban de descubrir llegarán a ser capaces de apreciar lo que es en realidad: no simplemente (anticuado) entrenamiento de fuerza y acondicionamiento sino un ingenioso método para mejorar las técnicas de Karate y lograr que cobren vida, gracias a la resistencia y retroalimentación que proporcionan estos inanimados pero incansables "compañeros de entrenamiento".

Kigu - Gishinkan Dojo
Algunas de las herramientas (kigu) que se utilizan en el Gishinkan Dojo

Los karatekas modernos rara vez ponen a prueba sus técnicas, ya que no utilizan herramientas, todo su entrenamiento de kata y kihon se hace al aire, y cuando trabajan por parejas es para practicar bloqueos ineficaces y golpes que se deben controlar contra un compañero complaciente, por no hablar del kumite deportivo, al estilo de la esgrima, que tiene muy poco que ver con el combate real o la defensa personal. Por todo ello, nunca aprenden nada acerca de la estructura corporal, el alineamiento de las articulaciones o cómo activar la musculatura adecuada, y acaban centrándose en pulir la apariencia externa de sus técnicas, en lugar de desarrollar una buena sensación para las mismas, creyendo (equivocadamente) que, si una técnica tiene un buen aspecto, entonces debe ser correcta, y por tanto debería funcionar bien en el momento de la verdad. Esto puede dar origen a un sentido de autoconfianza poco fiable.

Creo que un buen ejemplo de falta de conocimiento y confusión se puede encontrar en la manera en la que se explica (sólo de forma teórica) el concepto de "tanden" en el Karate moderno: "Un punto por debajo del ombligo que en Oriente se considera una gran fuente de fuerza/energía". Esto lleva a muchos a creer (o no creerse) que el tanden es un concepto místico relacionado con algún tipo de poder sobrenatural que emana de la barriga. Por lo que yo sé como estudiante de Karate okinawense, el tanden verdaderamente es extremadamente importante, pero no es nada más que la activación de la musculatura abdominal y lumbar para poder utilizar la fuerza de todo el cuerpo cuando consigues conectar las extremidades al tronco. No es nada místico, sino algo muy físico y bien conocido como "core" por cualquier atleta que se precie.

En el Karate de Okinawa las técnicas están basadas en principios que las hacen no sólo efectivas sino también eficientes. En los años en los que practiqué Karate moderno, nunca me enseñaron a controlar el codo, activar el tanden, conectar los brazos al tronco o utilizar la musculatura de la espalda. Había algunas teorías ("baja la posición", "utiliza la cadera") pero al final todo se reducía a "buena forma" y "más rápido, más fuerte", y yo quería llegar a ser más rápido y fuerte, pero no sabía realmente como conseguirlo; incontables repeticiones no parecían ser suficiente.

Otra diferencia entre el Karate clásico y el Karate moderno es que, en el primero, todos los elementos son realmente "radios de una misma rueda", por decirlo así, e intentas moverte del mismo modo sin importar lo que estés haciendo (kata, kigu-undo, trabajo por parejas...) y trabajando un área se mejoran todas las demás. Sin embargo, en el Karate moderno los dos elementos principales, a saber: kata y kumite, están tan poco relacionados que podrían considerarse actividades completamente distintas.

Y por último, pero no por ello menos importante, tengo que decir que la manera de enfocar la práctica del kata también es bastante diferente. Mientras el Karate moderno se centra en la capa exterior y la mayoría de los movimientos se malinterpretan de forma dramática, el Karate clásico se preocupa de hacer las técnicas efectivas y eficientes, y también de estudiar y averiguar no sólo el significado de los movimientos sino también las estrategias que el kata trata de transmitir.

Como conclusión, yo he descubierto que el Karate clásico de Okinawa es un arte completo que conserva todos los elementos necesarios para dotar a una persona de la suficiente fuerza física y mental para hacer lo correcto y defender aquello en lo que cree al enfrentarse a un conflicto o situación complicada. El Karate moderno no tiene nada de malo, pero a lo largo de los años se ha ido diluyendo para adaptarse a las masas, y la influencia del deporte y el comercialismo ha sido enorme y su efecto negativo se ha hecho evidente. Creo que el Karate moderno ya no puede ser considerado un arte marcial ni un sistema de autodefensa, sino un simple deporte o actividad recreativa como cualquier otra.

Víctor López Bondía
Octubre 2017

“No importa cuánto puedas destacar en el arte del Karate y en tus esfuerzos académicos,
nada es más importante que tu comportamiento y tu humanidad observada en la vida diaria.”