Intoku - Practicar virtud en la sombra
por Víctor López Bondía (2015)

Hace unos meses, leyendo una entrada del blog de Michael Clarke, encontré el concepto "Intoku". Clarke Sensei no explicaba su significado, pero sí apuntaba a la idea de que el Karate, si se practica como Budo, conduce a Intoku. Esto llamó mi atención, así que investigué un poco y descubrí que el término está compuesto por dos kanji: (secreto/sombra) y (virtud). "Caridad en secreto" sería una traducción correcta, pero yo prefiero interpretarlo como un consejo que nos anima a "practicar virtud en las sombras" (incluso cuando nadie está observando). Me pareció muy inspirador, y un muy buen ideal al que aspirar.

Intoku
Intoku
Magistralmente plasmado por Pascal Krieger Sensei

Se podría decir que lemas como éste son los que hacen de las artes marciales "caminos de vida", más que simples métodos de lucha. Sin embargo, siempre que me pongo a reflexionar sobre el tema de los valores morales como parte integral de las artes marciales, no puedo evitar ser algo escéptico. Por descontado, todo practicante que se precie estará encantado de divagar acerca de cómo dedicarte al Budo "desarrollará tu carácter" y te convertirá en poco menos que un santo, pero, ¿es realmente así? ¿Tienen realmente las artes marciales esa capacidad para mejorar a una persona más allá de su capacidad física, o sólo es algo que a nosotros los practicantes nos gusta creer y predicar?

Es razonable pensar que las artes marciales surgieron como simples métodos para superar a un oponente en combate físico. Pero con el tiempo, muy probablemente los valores humanos empezaron a impregnar gradualmente las artes de lucha a medida que evolucionaban. La historia del Karate en particular no puede ser rastreada hasta tiempos antiguos, pero la conocida cita de 'Ti' Junsoku se remonta al siglo XVII.

No importa cuánto puedas destacar en el arte del Karate y en tus esfuerzos académicos,
nada es más importante que tu comportamiento y tu humanidad observada en la vida diaria.

'Ti' Junsoku
Shin Gi Tai (pág.3)

¿Qué es lo que tiene el Budo que lo hace algo "especial", es decir, diferente de otras artes y actividades? Bueno, supongo que es el hecho de que las artes marciales tratan con la violencia, la autopreservación, y la manera de interactuar con los demás (si creamos o evitamos conflictos con ellos). Se requiere un sólido conjunto de valores para mantener la violencia bajo control y utilizar bien las habilidades marciales, en lugar de hacer un mal uso de las mismas como medios de destrucción.

En la actualidad no somos guerreros, un arte marcial es simplemente una herramienta más en manos de la gente, y ellos deciden qué hacen con ella. Si uno considera su arte marcial un deporte, una actividad recreativa, o incluso una carrera profesional, entonces eso es exactamente lo que es. En este punto conviene echar otro vistazo a la declaración original de Clarke Sensei - El Karate, si se practica como Budo, conduce a Intoku - y subrayar la parte "si se practica como Budo". Si lo que practicas no se lleva a cabo como vía marcial, entonces, sea lo que sea, no es Budo; así que, no te engañes a ti mismo (ni a aquellos a quienes puede que estés enseñando), porque ninguna de las cualidades del Budo estarán garantizadas.

Por consiguiente, a la pregunta "¿realmente encierran las artes marciales un conjunto de valores morales?", tendría que responder "depende del individuo". Si encuentras en tu práctica lecciones que te animan a intentar pulir tus defectos como persona tanto como intentas pulir tus técnicas marciales, y estás decidido a ser un vivo ejemplo de esos valores, entonces sí, tu budo tiene valores, pero sólo porque tú lo haces posible con tu actitud y tu comportamiento. En ese caso se puede decir que tu budo forma parte de tu educación. Por el contrario, si lo único que te interesa es entrenar duro y sudar, y te complace creer que eso es todo lo que hay, entonces sí, efectivamente eso es todo lo que hay... para ti.

Lamentablemente, la afirmación "simplemente entrenar no es suficiente" está respaldada por el hecho de que no son pocos los practicantes e instructores cuyo comportamiento no sólo no está a la altura de las más fundamentales normas del decoro sino que a menudo deja mucho que desear. Cuanto mayor es el grado, mayor es la responsabilidad de dar buen ejemplo, pero con demasiada frecuencia, no es ese el caso. Habiendo conocido y presenciado malos ejemplos yo mismo, dejé de admirar a "instructores famosos" y "senseis" que siempre acababan decepcionando de un modo u otro. Esto podría considerarse prueba evidente de que las artes marciales en realidad no desarrollan el carácter del practicante de ninguna manera significativa, ¿no es cierto? Bien, yo llegué a la conclusión de que décadas de entrenamiento, un alto grado, e incluso una habilidad espectacular, no va necesariamente ligado a un modelo a seguir. A día de hoy, todo lo que espero encontrar detrás de un karateka es una persona honesta y decente, y cualquiera que demuestre no ser digno de esa simple descripción, o bien nunca ha aprendido nada más allá de los golpes y las patadas, o lo que es peor, decidió ignorar todas esas lecciones.

La eterna batalla entre el bien y el mal se desarrolla en el interior de cada uno de nosotros. Constantemente estamos decidiendo, con nuestros actos, cuál de los dos prevalece sobre el otro, así que es importante que siempre intentemos tomar las decisiones correctas. Imperfectos como somos los seres humanos, a menudo resulta demasiado fácil dejar que la negligencia y el egoísmo dirijan nuestras acciones (e inacciones). Pero también tenemos gran capacidad para el bien, y eso es lo que debemos fomentar para que siempre pese más que nuestros defectos. Es necesario recordar que son nuestros actos los que nos definen realmente, y no importa lo buenos que pensemos que ya somos, siempre hay margen para mejorar.

En nuestro entrenamiento, siempre intentamos mejorar nuestra técnica y habilidad pero, ¿qué hay de nuestro carácter? Exactamente, ¿cómo mejoramos nuestra personalidad a través del estudio de un arte marcial? Tengo la impresión de que la importancia del entrenamiento físico y sus métodos siempre está clara como el agua, pero solemos dar por sentado todo lo demás y/o no sabemos realmente cómo "practicarlo". ¿Qué "lecciones", "ejercicios" y "herramientas" se ponen a disposición de los alumnos para que trabajen su carácter?

Barrett Sensei aconseja recitar el dojo kun en voz alta, incluso cuando estamos solos, como parte de nuestro entrenamiento, ya que "debe practicarse tanto como cualquier kata". Cuando así lo hago como primera parte de mi entrenamiento diario, normalmente hacia el final del día, tengo la oportunidad de evaluar mi jornada y ver si he estado o no a la altura de cada directriz. Si colgamos el dojo kun de la pared, o cualquier otra caligrafía, pero nunca pensamos en ello, también podría perfectamente ser la fotografía de un bonito paisaje. Ninguno de los elementos que se encuentran en un dojo está ahí como simple elemento decorativo. Cada imagen, kanji y figura está ahí por un motivo: para inspirar y enseñar algo. Necesitamos reflexionar activamente e intentar aplicar todas esas enseñanzas, de otro modo dejan de tener sentido.

Durante el primer gasshuku de Shinsokai al que asistí, en octubre de 2011, fuimos a la playa para entrenar "en exteriores". Después de entrenar, Barrett Sensei repartió algunas bolsas de plástico y nos invitó a hacer soji, es decir, a limpiar la playa. Habíamos estado aprovechándonos del lugar, utilizándolo como nuestro dojo durante un rato, así que no deberíamos dejar pasar la oportunidad de dar algo a cambio e intentar dejarlo en mejores condiciones que cuando llegamos. Por alguna razón esa lección la he llevado conmigo desde entonces, y siempre que me encuentro en la playa o en un parque, si me encuentro alguna lata o recipiente vacío en el suelo, los recojo y los tiro a la basura. Por supuesto que no son mis desperdicios, y los servicios de limpieza harán el trabajo de todas formas, pero esa no es la cuestión; de lo que se trata es de un ejercicio personal para practicar ser proactivo y no dejar pasar oportunidades de hacer una pequeña buena acción. No soy la persona más proactiva del mundo, pero si llego a darme cuenta de ello, y estoy dispuesto a tomar medidas para remediarlo, entonces tengo la oportunidad de llegar a ser una mejor versión de mí mismo.

Una vez al año nuestro grupo lleva a cabo un "reto benéfico", y recaudamos algo de dinero para donar a una buena causa. Sensei dice que "los verdaderos karatekas dan más que reciben" y que esas acciones generosas son "muy buenas para el alma". A veces he escuchado cosas como "si me tocara la lotería, daría parte a la beneficencia..." Una idea encomiable pero, ¿de verdad necesitamos ser ricos para ser capaces de dar algo? ¿Realmente no nos podemos permitir renunciar a una pequeña cantidad? ¿Qué hay de otros tipos de solidaridad como por ejemplo donar sangre? Eso es gratis... Necesitamos ser lo suficientemente fuertes como para no dejar que las excusas nos impidan hacer lo correcto.

Estos son sólo algunos ejemplos de cómo mi entrenamiento de Karate, y lo que es más importante, las lecciones y el ejemplo proporcionado por mi sensei me han inspirado a intentar ser más humilde, atento, servicial y desinteresado fuera del dojo. Todos pasamos muchas más horas fuera que dentro del dojo, así que cualquier pequeño logro que se consiga en la vida real es en realidad más importante que cualquier hazaña física que podamos realizar sobre el tatami del dojo.

Para mí, "Intoku" es un recordatorio de que, si quiero llegar a mejorar como persona, necesito practicar constantemente la "virtud" en mi vida diaria, del mismo modo que entreno cada día para mejorar como karateka. Es una búsqueda personal que puede equipararse a la naturaleza de las artes marciales, que no es otra que el esfuerzo en privado ("en las sombras").

Víctor López Bondía
Julio 2015

Me gustaría dar las gracias a Pascal Krieger Sensei por la expresión de su arte en forma de caligrafía, y también a su alumno, mi buen amigo y compañero budoka, Fernando Gómez, por hacer de intermediario.

“No importa cuánto puedas destacar en el arte del Karate y en tus esfuerzos académicos,
nada es más importante que tu comportamiento y tu humanidad observada en la vida diaria.”