Fuerza a través de la suavidad:
Ser una mujer budoka Goju-Ryu
por Katarina Lezova (2015)

Hace poco leí acerca de multiplicadores de fuerza militares que permiten a una fuerza más pequeña derrotar a una más grande. Inmediatamente pensé en mí misma y en la importancia de estos elementos en mi propio karate. La velocidad es considerada una de estas fuerzas: si una fuerza más pequeña se mueve a mayor velocidad, puede aprovechar una apertura. Combinando velocidad y precisión, uno puede ir un paso por delante del oponente. Otro elemento que contribuye es la inteligencia. Aprender sobre ti mismo y sobre tu oponente, tener una visión global y una mente abierta para descubrir y aplicar cosas nuevas, incluyendo ser consciente de tu potencial, puede poner a una persona más pequeña en una posición favorable. Además, si uno añade concentración y utiliza el momento para actuar antes de que la otra persona se dé cuenta, obtiene una ventaja enorme. Pero algo común a todos ellos es que requieren desarrollo constante, y yo creo que todos son particularmente útiles para una mujer que practica karate.

El Karate como camino de budo es para cualquiera que sea paciente, entregado, y esté preparado para un viaje sin final lleno de descubrimientos que en ocasiones llegan de manera inesperada, y a menudo tras una larga espera. No obstante, todos somos diferentes, y no es igual para todo el mundo. Aquello que le funciona a una persona, no funciona para otra, y esto aplica especialmente a las mujeres. He aprendido - y me ha llevado un tiempo entenderlo - que como mujer tengo que centrarme en cosas diferentes que un hombre más grande, y que no puedo depender de mi fuerza. Nunca podré ser tan fuerte como estos hombres, pero puedo intentar ser la mejor budoka posible.

Habiendo tenido el privilegio de entrenar con sensei Sue Eddie el año pasado, me encontré con un ejemplo de mujer cuya fuerza es increíble, y aun así conserva su belleza y suavidad femenina. Ella ha sido una verdadera inspiración para mí: una mujer budoka que vive su vida dando ejemplo. Cuando hice kakie con ella, me sorprendió su fuerza. Pero era una clase de fuerza diferente: no contundente, sino penetrante; blanda, pero desequilibrante. Durante el entrenamiento, dijo que "no hay límites". Realmente depende de nosotros, qué queremos conseguir, y hasta dónde queremos llegar, ya que en realidad somos nosotros quienes marcamos los límites. He aprendido mucho de entrenar con ella. Para mí, como mujer, este encuentro fue realmente crucial: ver y experimentar una verdadera mujer budoka con carácter y un bonito enfoque hacia la vida en general. Pero también había algo en su actitud.

En "The Guardian", una de las mejores películas que he visto, el nadador de rescate Ben Randall dice que la diferencia entre un superviviente y una víctima está en la actitud. Yo creo que para las mujeres en particular, yo creo que la actitud juega un papel incluso más importante. Actitud... La confianza en las propias capacidades y la fe en que ganaremos pase lo que pase. Es evidente que esto va más allá del dojo, ya que nuestro enfoque hacia el entrenamiento en el dojo refleja lo que sucede en nuestras vidas, y viceversa. En los últimos años he empezado a pensar más en profundidad acerca de qué estoy haciendo y el porqué. Además, tener siempre una intención lo cambia todo. Algo a lo que necesito prestar más atención como mujer es a ser más efectiva. En otras palabras, aprender a utilizar menos pasos y golpes, y sencillamente menos tiempo para derrotar a un oponente, y si es posible evitar la pelea completamente. Simplificar y no complicar demasiado.

Con el paso de los años he asimilado que nunca seré tan fuerte como un hombre, y al final lo acepté y dejé de intentar ser alguien que nunca podré ser. Sin embargo, me he dado cuenta de que tengo potencial para desarrollar ciertas cualidades que me darían ventaja en una pelea, y esto también incluye, por ejemplo, la velocidad y la precisión que mencionaba anteriormente. Saber exactamente dónde golpear, y con qué golpear, lo cambia todo. Para mí, esto ha abierto un camino que estoy explorando en la actualidad. He tenido mucha suerte de tener un sensei que reconoce y anima este tipo de desarrollo, y que me ha ayudado a lo largo de los años a darme cuenta de que aprender a utilizar las manos y los dedos eficazmente, y cómo evadir un ataque, pueden ponerme un paso por delante. También soy más consciente de que necesito trabajar con toda mi masa corporal. Mi interacción con el oponente tiene que ajustarse a mi complexión y estructura, ya que de lo contrario iría contracorriente. Utilizar neko ashi dachi es especialmente útil ya que permite cambiar de posición rápidamente y desplazamientos más ligeros. Los dos animales que mejor representarían las características descritas anteriormente son el gato y la serpiente.

Estoy aprendiendo constantemente y he entendido que necesito desarrollar más las cualidades naturales que poseo como mujer. El duro entrenamiento físico ha sido necesario, especialmente al principio de mi viaje, y siempre es bueno regresar a él. Tuve que superar mis limitaciones, experimentar dolor, y a veces aproximarme a los límites sólo para entender que puedo soportarlo y hacer más de lo que creía. Tuve que endurecerme un poco, pero eso no significaba necesariamente que tuviera que volverme más masculina. Creo que esto es algo importante a considerar: para que una mujer sea lo mejor posible en karate no necesita ir en contra de su naturaleza física sino que tiene que encontrar formas de sacar el máximo partido a su estructura corporal y explorar para encontrar aquello que a ella le funciona. Necesita convertir sus puntos débiles en fuertes, y hacer todavía más fuertes los puntos fuertes que posee. Además, en el caso de una mujer, más que los músculos de lo que se trata es de desarrollar los tendones.

Hace aproximadamente un año empecé a practicar Taichi y me ayudó a explorar la suavidad. Me ha beneficiado mucho, y lo que es más importante: aprender un arte otro marcial también me ha proporcionado una perspectiva diferente sobre el karate. También he aprendido que si algo es demasiado duro, se puede romper, pero la suavidad no se puede romper. Es importante la sensación que he tenido de que la suavidad trascendía a mi karate. Todavía me queda mucho, pero volviéndome más suave he sido verdaderamente capaz de volverme más fuerte. Supongo que esta es una de esas cosas que uno tiene que sentir y experimentar. El agua ha sido probablemente uno de los elementos que representa más vívidamente la naturaleza del Taichi. También es el único elemento que puede adoptar tres estados diferentes: sólido, líquido, o vapor. Cambia, y se adapta al entorno.

También me he dado cuenta durante la práctica de Taichi que cuando pensaba que estaba relajada, en realidad todavía estaba en tensión, y era simplemente otra forma de contracción. Una vez, durante la práctica, hablamos de tres niveles de ejecución en Taichi. En el primero, uno intenta moverse como si estuviera en una piscina rodeado de agua, después la práctica cambia a moverse como si el agua estuviera en nuestro interior, y finalmente, cuando uno alcanza el último nivel, llega a ser uno con el agua. En karate aspiramos a conseguir lo mismo, de manera que llegamos a ser uno con el kata que ejecutamos, nos fusionamos con la técnica, pulimos los cantos, y añadimos más círculos a la práctica. Sin duda no me voy a aburrir en los próximos años, tengo mucho en lo que trabajar. Cuando practiqué el año pasado con mi entonces profesor de Taichi, el Maestro Yang Yu Bing, me sentía como empujando una nube, él estaba muy relajado y parecía no estar haciendo absolutamente ningún esfuerzo. Lo mejor es salir y cruzar manos con distintas personas, ya que eso nos permite aprender acerca de nosotros mismos y aprender de otros. Para una mujer, es particularmente importante entrenar con hombres - principalmente con los más fuertes - porque es la única manera de aprender a utilizar el momento y sacar partido de los huecos, y al fin y al cabo, si llega a haber necesidad de pelear, lo más probable es que sea contra hombres fuertes. Para mí siempre ha sido importante entrenar con hombres budoka, porque era un reto e intentaba igualar su fuerza, y como resultado, intentaba esforzarme más para poder hacerlo mejor. También ha sido importante empezar a buscar otras maneras más eficaces y que se ajustaran mejor a mi estructura corporal. El acondicionamiento físico ha sido necesario, pero tiene que haber un equilibrio entre los aspectos duros y suaves. No obstante, me he dado cuenta de que es la suavidad la que me llevará más lejos. Así que no se trata sólo de aceptar el golpe y bloquearlo, sino de aprender a evadirlo.

Agua

Sigo recorriendo el camino de las artes marciales con el objetivo de llegar a ser mejor budoka, aprendiendo cosas nuevas y pensando de una forma más abierta, intentando y experimentando. En la vida, todos atravesamos etapas. A medida que cambian nuestros roles en la vida, también cambia nuestro karate. Nos adaptamos, cambiamos de perspectiva, y todo esto se refleja en nuestro entrenamiento. Yo pienso que es importante, en especial para las mujeres, adoptar un enfoque de "¿qué pasa si hago esto?". Todos tenemos que aprender el "cómo", de forma que nuestro karate se sostenga sobre principios correctos y tenga una buena estructura, pero adónde lo llevamos a partir de ahí, depende de nosotros. Al principio dominamos el "cómo hacer las cosas", y después salimos a explorar los "qué pasa si..." y ver qué es lo que nos funciona a cada uno.

Katarina Lezova
Abril 2015

“No importa cuánto puedas destacar en el arte del Karate y en tus esfuerzos académicos,
nada es más importante que tu comportamiento y tu humanidad observada en la vida diaria.”