Mis Experiencias en Budo
por Susan Jean Eddie

Busaganashi

"Mis experiencias en Budo" suena bastante exagerado y un poco egoísta, pero en realidad siento mucha humildad por haber tenido el gran privilegio de recorrer parte del camino a lo largo de este sendero del "Budo". De hecho, desde que se me pidió escribir este artículo, me ha costado mucho hacerlo, ya que hay muchas cosas dando vueltas en mi cabeza, pero supongo que es porque mis experiencias en Budo están tan entrelazadas en el tapiz de mi vida que es difícil separar. Aun así, este ejercicio tiene un gran valor para mí personalmente ya que he tenido que reflexionar y mirar más en profundidad, y al hacerlo, para mi sorpresa, descubrí que siento profundo aprecio y gratitud. Puede que el lector se pregunte por qué me sorprendí tanto, ya que por descontado deberíamos sentir gratitud hacia nuestro arte y hacia nuestros profesores, y estaría en lo cierto. Pero lo que me sorprendió fue que no era realmente consciente de ello y pareció simplemente brotar de forma natural, así que, por favor, no piensen de mí que soy una "buena persona", ya que no tuve ningún control sobre ello. Pero, en cualquier caso, ¿de dónde proviene este resultado? Pues me gustaría compartir algunas de las experiencias y profesores que he conocido a lo largo de este camino.

A mi padre siempre le interesó todo lo procedente del Lejano Oriente y también practicó Judo durante algún tiempo, así que supongo que esto originó mi interés en las Artes Marciales, y de hecho yo también practiqué Judo por un tiempo cuando todavía estaba en el colegio. En la Universidad, me uní al club de Karate. Entrenaban los sábados por la mañana y era fundamentalmente una actividad para que los estudiantes se desahogaran y movieran el cuerpo después de estar encerrados estudiando. Aun así, esto despertó mi apetito y cuando conseguí mi primer empleo un compañero de trabajo me llevó al Dojo de Richard Barrett Sensei. Fui aceptada como alumna y desde entonces ¡quedé enganchada!

Barrett Sensei era, y por supuesto todavía es, un "verdadero" sensei, y aunque ahora estoy físicamente alejada de él, ya que yo vivo en Japón y él vive en España, todavía estoy aprendiendo de él. ¿Cómo puedo afirmar esto? Pues porque un auténtico sensei planta semillas en sus alumnos, y en el momento adecuado brotan y se desarrollan.

Cuando empecé a entrenar, hace tantos años, por supuesto empecé desde cero a aprender el sistema Goju Ryu y, al igual que un bebé aprendiendo a caminar, centraba todas mis energías en los movimientos físicos, sin ser consciente de hacia dónde me iba a conducir esto en el futuro. El entrenamiento nunca fue fácil y Barrett Sensei hábilmente nos llevaba más allá de lo que pensábamos eran nuestros límites físicos y mentales. Por descontado, aunque pensamos que somos libres y controlamos nuestras vidas, en realidad estamos limitados y controlados por muchas cosas, como por ejemplo la cultura, el tiempo, la edad, la posición social, el género, etc., etc. Por tanto, experimentando la ruptura de algunos de los que pensabas que eran tus límites, esforzándote en el dojo, hay una oportunidad de despertar para cuestionar cómo está controlada tu vida, una oportunidad de descubrir, si prefieres verlo así, tu karma. Por supuesto, cuando entrenaba en el dojo, al principio sólo pensaba "Genial, ahora puedo hacer 50 flexiones en lugar de 20", y después 100 en lugar de 50, etc. No era consciente de las otras lecciones, más profundas, que también tenía que aprender.

Entrenando con Richard Barrett Sensei

Como he dicho anteriormente, el entrenamiento en el Dojo de Barrett Sensei nunca fue fácil y siempre suponía un desafío para que pudiéramos crecer como karatekas, lo cual por descontado también significa crecer como ser humano. La rigurosidad nos enseñó a ser responsables de nuestras acciones y a respetar el dojo, nuestro arte y a los demás. Esto implicaba que a veces no se te permitía entrenar en el dojo, y en lugar de ello eras enviado de vuelta a casa para reflexionar sobre tus acciones. Una dura lección, especialmente para el ego, pero ¿quién quiere ser controlado por su ego?

Entrenando en el Hastingwood Dojo (Reino Unido) con Richard Barrett Sensei

Siempre estaré agradecida por estas lecciones y por el gran apoyo de Barrett Sensei, que me animó a ir a Okinawa y entrenar en el Jun-Do-Kan. Esa fue una experiencia increíble. Encontrarte de repente en una cultura tan diferente a la propia y delante de Miyazato Eiichi Sensei, fue como un sueño, un sueño que nunca olvidaré.

Puede que el lector piense "Aquí vamos una vez más. Otra persona presumiendo de haber entrenado en el Jun-Do-Kan con Miyazato Sensei", pero por favor, creedme cuando digo que lo menciono aquí para compartir lo que mejor aprendí de aquella experiencia, y fue el corazón cálido y generoso del Karate.

Allí estaba yo, una mujer extranjera (por favor recordad que fue hace unos 30 años), no conocía el idioma, sólo llevaba practicando unos pocos años, etc., etc., pero este gran hombre junto con otros profesores de alto grado dedicaron mucho tiempo a enseñarme, se aseguraron de que comía lo suficiente, se preocuparon cuando vieron que me habían picado los mosquitos y organizaron una fiesta de despedida para mí cuando llegó mi hora de volver a casa. Miyazato Sensei ni siquiera aceptó que pagara la cuota del dojo. Estaba abrumada por semejante amabilidad y generosidad.

La autora con Miyazato Eiichi Sensei

Lamentablemente, Miyazato Sensei falleció hace 16 años, pero su recuerdo nunca morirá. En el dojo donde entreno ahora en Kyoto, su nombre se menciona casi a diario, y cuando tengo la oportunidad de entrenar en Okinawa o cuando un sensei de Okinawa visita el dojo en Kyoto, es evidente que era, y todavía es, muy respetado, y que sigue vivo en el corazón de la gente. Así que, por favor, prestad atención siempre que escuchéis su nombre, y aprended algo.

La autora en el exterior e interior del Jun-Do-Kan
Yasuda Tetsunosuke Sensei cedía su valioso tiempo para venir al Jun-Do-Kan casi todas las tardes durante mi estancia de un mes, para enseñarme durante un par de horas.

Ahora vivo en Japón, desde hace un buen número de años, y tuve la suerte de encontrar un gran dojo que en aquel momento era filial del Jun-Do–Kan. El dojo se encuentra en la famosa montaña "Heizan" en Kyoto y mi Sensei, Ueno Yoshiaki, un hombre estricto pero bondadoso, como sacerdote budista también introduce valores budistas en el dojo.

Tras una reunión y práctica privada con el Sensei, ayudado por su esposa que habla un poco de inglés, fui aceptada en ese dojo. Al principio me resultó bastante difícil, no sólo por el idioma y las diferencias culturales, sino porque lleva tiempo confiar en otro profesor, especialmente cuando sólo has tenido uno con anterioridad.

El nombre del dojo es Jun-Ei-Kan Shi-Kan-Dojo (順栄館止観道場). Este nombre muestra que este dojo es un lugar (kan) de respeto y recuerdo a Chojun Miyagi Sensei and Eiichi Miyazato Sensei (Jun-Ei-Kan). Shi-Kan significa detenerse y mirar u observar. No sólo detenerte y comprobar tu técnica sino también detenerte y mirar en tu corazón.

A la entrada del dojo hay escrito:

  • あいさつをしよう (Aisatsu o shiyo) Saludémonos los unos a los otros

  • そうじをしよう (Soji o shiyo) Limpiemos

  • せいりせいとんをしよう (Seiriseiton o shiyo) Mantengamos las cosas en orden

Por supuesto, hay muchas razones para estas palabras, pero yo creo que nos enseñan a tener respeto y agradecimiento, por el dojo, por el material, por tu sensei, por todos los profesores precedentes, por los demás miembros del dojo, y por descontado por el Espíritu del Arte. Esto no sólo aplica dentro del dojo, por supuesto. Recientemente he empezado con mi propia consulta de Shiatsu en mi casa, y lo mismo aplica ahí, tener respeto por el espacio, por tus profesores y por el paciente.

Miyazato Eiichi Sensei inauguró el Jun-Ei-Kan Shi-Kan-Dojo hace 20 años
Ueno Sensei lleva la sotana budista

El Jun-Ei-Kan Shi-Kan-Dojo es bastante amplio, y a los lados hay dos espejos grandes, con otro más pequeño detrás del makiwara. Sensei quiere que nos detengamos y nos examinemos desde el dedo pequeño del pie hacia arriba. Él tiene ojo del halcón y puede advertir si no estás bien equilibrado o coordinado, incluso si tus meñiques no están al mismo nivel. Espera de nosotros que seamos capaces de ver estas cosas en nosotros mismos y en los demás, detectarlas, preguntarnos a nosotros mismos por qué, y encontrar la manera de corregirlas. Sensei quiere que pensemos y nos responsabilicemos de nuestro propio entrenamiento. Por supuesto, no se debería utilizar siempre los espejos ni depender demasiado de ellos, ya que uno debería sentir su Karate, debería llegar a ser natural. En contraste con lo que he dicho antes acerca de pensar en tu Karate, en tu técnica, Sensei también nos dice que lo hagamos sin pensamiento consciente. ¡Ja, ja! Quizá se trata de un acertijo budista o un Koan Zen.

Algunos miembros del Jun-Ei-Kan Shi-Kan-Dojo después de entrenar con Tokuda Ryoyu Sensei (centro)
Sensei Ueno Yoshiaki 3º por la izquierda

Hay un gran altar budista que ocupa todo el ancho de un extremo del dojo, y éste es el Shomen. Tienes que subir a encender las velas y el incienso antes de practicar. El incienso es para purificar el espacio, el dojo. Las velas simbolizan luz en la oscuridad, entendimiento, y a medida que la llama sigue ardiendo, simboliza tu devoción y determinación para continuar tu práctica. También se colocan siempre flores frescas en el altar como ofrenda a Buda. Alrededor del dojo también hay muchas máximas del budismo en las paredes para que reflexionemos sobre ellas.

El altar budista del Jun-Ei-Kan Shi-Kan-Dojo
Los 6 preceptos de la enseñanza budista
En la pared del Jun-Ei-Kan Shi-Kan-Dojo

Los 6 preceptos de la enseñanza budista: (ver imagen anterior)

  • Fuse - Donación. Dar cualquier cosa, no sólo cosas materiales, con gusto. (Podría ser una sonrisa)

  • Jikai - Sigue las normas. Sigue reflexionando sobre tu corazón y acción. No hagas daño a la gente ni les des motivos de preocupación.

  • Ninniku - Sé paciente. Siente pena o sufrimiento, pero cree que la paz va hacia ti.

  • Shoujinn - Esfuerzo. Haz cosas buenas. Nunca hagas cosas malas. Da siempre lo mejor de ti mismo, no hagas las cosas con poco entusiasmo.

  • Zenjou - Concentración. Que nada te perturbe.

  • Chie - Sabiduría. La enseñanza de Buda es tu amiga. Haz una buena sociedad cooperando con los demás.

Goju Ittai - Dureza y suavidad en un cuerpo
Caligrafía de Miyazato Eiichi. En la pared del Jun-Ei-Kan Shi-Kan-Dojo.

Hay clases para niños dos veces a la semana, los más pequeños tienen 4 años. Para los niños, y para cualquier adulto que se una a su clase, la clase empieza con junbi-undo, que normalmente dirige uno de los niños más mayores. Si enseñas, asumes algo de responsabilidad y también mejoras. Por descontado, Sensei o algún avanzado observa y ayuda. Después del junbi-undo se sigue con kihon. Sensei es muy estricto en lo que respecta al kihon. Normalmente traducimos kihon como base y por tanto pensamos en ello como algo "básico", es decir, simple, pero el kihon es mucho más que eso. Después se divide a los niños para hacer kata.

Transcurrida una hora se finaliza la clase, los niños tienen que formar filas y sentarse correctamente en seiza (arrodillados) con la espalda recta y en filas perfectamente rectas. Entonces Sensei da una breve charla. Habla de diferentes cosas, por ejemplo, sobre cómo comportarse en el dojo, sobre el significado de algún festival tradicional, sobre el aprecio a los padres, a los profesores, al entorno natural, a tu vida, etc. Después los niños tienen que limpiar el dojo antes de marcharse a casa.

Cuando me uní por primera vez a este dojo, sólo había entre 4 y 6 niños, y después el número creció de repente hasta los 25-30. No podíamos entender el porqué de un salto tan repentino. Creo que quizá los padres de hoy se preocupan más por el bienestar físico, mental y espiritual de sus hijos. Como Sensei es sacerdote budista además de sensei de Karate, a los padres les pareció que este dojo era un lugar ideal para que sus hijos aprendieran esos valores.

A nadie se le da la espalda en este dojo, y tenemos niños con discapacidades físicas y mentales. Uno de los niños había tenido un accidente de tráfico cuando era muy pequeño y una parte de su cuerpo quedó parcialmente paralizada. Tras unirse al dojo, se notó una gran mejoría en su condición física, lo cual por supuesto le animó mucho. Era fantástico verle tan feliz y con tanta confianza en sí mismo. También tenemos un miembro que ahora tiene más de 80 años y todavía entrena regularmente. Empezó cuando tenía casi 70 años y estaba enfermo, por recomendación de su médico, que conoce a Ueno Sensei. Tengo que decir que este caballero realmente parece más joven cada año que pasa.

Como mencioné anteriormente, el dojo está en la montaña Heizan y es un poco inconveniente ir hasta allí, especialmente si no tienes tu propio vehículo. En invierno la carretera a menudo está cubierta de nieve así que en ocasiones es imposible llegar hasta allí. Aún así, hay un miembro del dojo, de 72 años, karateka veterano, que viaja unas dos horas y media desde Osaka para entrenar, normalmente una o dos veces por semana. En cualquier caso, para los adultos, el dojo está abierto para que uno vaya a cualquier hora. La llave está en el exterior. De todas formas, por trabajo, etc., la mayoría de los adultos se congregan el fin de semana.

Se entra al dojo y, antes de entrenar, se comprueba si hay que hacer algo, por ejemplo limpiar, encender las velas, etc. Después empiezas tu propio entrenamiento. Sempai o Sensei te corrige, o puede que te pongas a entrenar por parejas con algún compañero. Por supuesto, miras a tu alrededor y ayudas a los demás. Es como los dojos que he visto en Okinawa. La práctica normalmente no se hace en grupo, excepto kihon, días de entrenamiento especial, o si a Sensei le parece que deberíamos practicar algo todos juntos. Como he dicho antes, el kihon es muy importante y es fácil volverse perezoso o adquirir malos hábitos. Después de la práctica, por supuesto limpiamos el dojo.

Una vez al mes tenemos un día de entrenamiento especial para cinturones negros y después normalmente cenamos juntos en el jardín de Sensei o en el dojo. Además, justo antes de Año Nuevo, nos reunimos para limpiar el dojo en profundidad ("o-soji") en agradecimiento por el año y para prepararlo para el entrenamiento del año siguiente.

Cuando los miembros del dojo se hacen mayores y llegan a la edad de 60, Kanreiki (還暦), que es un cumpleaños especial en Japón, se les regala un nuevo cinturón. Una buena idea, ¿verdad? Bueno, en cualquier caso, me alegré de recibir mi cinturón y me sentí agradecida de que mi salud todavía me permita continuar mis estudios y seguir entrenando.

La primera vez que estuve en Japón también participé en una clase de kiko (気功) que me había recomendado uno de mis alumnos de inglés. La clase empezó con algunos ejercicios de kiko (ki), algunos de ellos eran muy parecidos a lo que nosotros hacemos en nuestro jumbi undo. Después de eso pasamos a meditar durante alrededor de una hora. Ahí fue cuando oí hablar por primera vez de la "Órbita Micro-cósmica" (ver imagen abajo), el camino del Ki que fluye a lo largo de la parte frontal y trasera del cuerpo, y más tarde oí hablar de la "Órbita Macro-cósmica" que incluye los caminos del Ki que transcurren por brazos y piernas.

El camino de la Órbita Micro-cósmica

Tengo que confesar que en aquel momento no se me daba muy bien estar sentada, quería mover más el cuerpo, pero en realidad se trata de estar sentado activamente, visualizas y mueves físicamente tu Ki con tu imaginación a lo largo de las rutas. La circulación es mucho más lenta que en Sanchin pero la concentración y visualización es la misma. Si te resulta difícil visualizarlo en Sanchin, creo que un ejercicio que merecería la pena sería hacerlo como meditación, ya sea de pie o sentado, intentando hacerlo lentamente.

Además, me gustaría mencionar aquí que en mis diferentes estudios en Japón, visualizar o imaginar es realmente importante. No significa que algo está solamente en tu imaginación como una especie de fantasía sino que puedes sentirlo, algo que realmente existe. Fui realmente consciente de esto cuando empecé mi estudio de Shiatsu. Pero hablaré de ello más adelante.

Otra de mis experiencias en Budo fue en Tai Chi y conocí a mi Sensei por casualidad (en realidad las coincidencias no existen). Antes de encontrar mi dojo, solía visitar un gimnasio cercano y una pequeña señora mayor japonesa me vio haciendo jumbi undo y me invitó a participar en su clase de Tai Chi. No había pagado en el gimnasio por asistir a aquella clase, pero me dijo que no me preocupara, que ella era la profesora. Y así como tuve mi primera experiencia de Tai Chi. Desde entonces continué mi práctica con esta fantástica profesora y aprendí sobre la suavidad (que no significa debilidad) y la belleza de los movimientos. De hecho, siempre me resultaba confuso cuando en el dojo de Karate Ueno Sensei decía "bonito" si conseguía hacer un movimiento más o menos correctamente. Yo no quería hacerlo bonito, quería hacerlo fuerte. Pensaba que decía "bonito" porque soy una mujer y que no tenía nada que ver con ser fuerte. Pero ahora soy un poco más sabia. Creo que cuando hay armonía y sincronización con tus movimientos, y también con tu corazón y tu espíritu, es también natural y es como la naturaleza. Cuando decimos que la naturaleza es bonita, no pensamos que es débil. Así que, en nuestros katas, en todos nuestros movimientos, en nuestra vida, demostremos la belleza y la fuerza de la naturaleza. Al fin y al cabo, ¿los movimientos del Budo no nacieron de observar la naturaleza?

La autora (centro) demostrando la Espada de Tai-Chi en Kyoto

Por descontado, viviendo en Japón he tenido que trabajar para mantenerme, y hasta hace poco he trabajado como profesora de inglés en una pequeña escuela de conversación en inglés. La jornada laboral en Japón es muy larga, así que todo el tiempo libre es muy valioso y yo quería entrenar lo máximo posible. Un día mi Sensei de Tai Chi me invitó a ir con ella a ver danza tradicional japonesa. Como era domingo y uno de los días que yo podía ir al dojo, decliné la oferta diciendo que tenía que entrenar. Mi Sensei se enfadó bastante citando "Bunburyodo". Aún así no fui con ella ya que en aquel momento no veía ninguna conexión. ¡Otra oportunidad perdida!

El Budo es amplio, el Budo es profundo, es un elemento de la Naturaleza, del Universo, y tiene corazón, tiene espíritu. Normalmente sólo pensamos en Budo como arte de lucha, pero en realidad también incluye el arte de curar, y yo he tenido la suerte de estudiar con un experto practicante de Shiatsu: Ryokyu Endo Sensei. También es monje de Budismo Tierra Pura y su enseñanza de Shiatsu está directamente conectada con el budismo. En la parte posterior de una de las camisetas de "Shinsokai" (que tuve la suerte de recibir el año pasado) se leen los kanji 心技一如 cuyo significado es "Corazón y Técnica son lo mismo". Puede que el lector piense que es una buena frase, o que simplemente se trata de ser buena persona, o incluso que es irrelevante. En cualquier caso, yo llegué a ser realmente consciente de la verdad que hay detrás de esas palabras al aplicar y recibir Shiatsu. No se trata tanto de ser "buena" persona sino más bien de enfrentarte verdaderamente a tu verdadero yo, "aspectos positivos y negativos". Es una cuestión de reírte de ti mismo, y por supuesto mucho más. Pero el estado de tu corazón se refleja en la efectividad de tu técnica, eso lo sé a ciencia cierta. En la clase de Shiatsu el sensei nos pide que veamos alguna parte de nuestro corazón, pero si no podemos, nuestra técnica no es efectiva, es decir, quien la recibe lo nota. También experimenté esto en "Ki-shindo", prácticas de Ki y corazón que también llevamos a cabo como parte de nuestros estudios de Shiatsu. Tu corazón afecta a tu Ki, el cual afecta a tu cuerpo, y en realidad puede afectar también a la persona que se encuentra delante de ti, es decir, a tu compañero, paciente u oponente. Simplemente tienes que experimentarlo.

Sin crecer como ser humano no hay progreso en tu técnica
人間的成長なくして技術的進歩なし
Intentando caminar con el corazón de "un futuro oscuro para todos" y caminando con el corazón de "un futuro brillante para todos"
La que va delante soy yo. No podía moverme con "un futuro oscuro para todos". Simplemente cambiando mi corazón a "un futuro brillante para todos" pude moverme hacia delante.

En cualquier caso, para ayudarnos a desarrollar nuestro corazón tenemos el Dojo kun, tenemos a nuestros profesores, y yo personalmente también estudio budismo. Éste es el núcleo del Tao Shiatsu que estoy estudiando. En realidad, decir "Estudio budismo" es bastante pasivo, practico budismo, Budismo Tierra Pura. A través de esta práctica me llego a dar cuenta de que hay algo más allá de nuestra comprensión, más allá de nuestra fuerza física, "Tariki" 他力, "Otra Fuerza", "Gran Espíritu Universal", y que se puede experimentar físicamente. Por supuesto, esto también es "Budo".

Sentada delante del altar budista tras una ceremonia especial para convertirme en seguidora del Budismo Tierra Pura

Bueno, supongo que he escrito sobre algunas de las experiencias de las que hablaba al principio de este texto y que son las razones por las cuales me siento agradecida. Ha habido muchos otros encuentros, y cada uno de ellos me es muy preciado, pero por supuesto son mis recuerdos y cada uno de nosotros tenemos nuestro propio camino que recorrer y nuestras propias aventuras que experimentar. El Karate nació de una larga historia y de una rica cultura, así que es muy amplio y muy profundo, tiene un espíritu. No nos centremos solamente en una parte y digamos que eso es Budo. Por supuesto, puede que quieras centrar tu estudio o práctica en una parte, estilo o arte en particular, por interés, capacidad, etc., pero no separes esa parte del todo. Por ejemplo, centrarse únicamente en el aspecto físico es diluir el arte, es limitar tus experiencias, limitar la riqueza de tu vida. Así que, deja que tu arte se amplíe, gane profundidad y enriquezca tu vida y la de aquellos que te rodean.

Hoy tenemos Internet y podemos obtener mucha información y ver muchos vídeos de diferentes artes marciales, lo cual es bueno pero es bastante pasivo y no te supone un desafío, no es tu propia experiencia. Por favor, de vez en cuando enfréntate a un reto, a algo que esté fuera de tu vida o tu cultura habitual, siéntete perdido, sin saber qué hacer, entonces nace algo nuevo. Yo sólo soy una persona normal y corriente, sin ninguna habilidad especial ni talento natural, pero a través de mis prácticas he conocido a algunas personas fantásticas y he tenido algunas experiencias increíbles. Así que, si tienes resolución y un corazón abierto, seguro que el Budo enriquecerá tu vida. Yo ahora tengo más de 60 años, pero todavía me enfrento a nuevos desafíos, a nuevas experiencias, y espero con ganas las que aún están por llegar.

Volviendo a visitar el Jun-Do-Kan con Barrett Sensei.
Se completa el círculo.

Con mucho agradecimiento y afecto hacia mi familia y todos mis profesores, del pasado, presente y futuro. Gasshou

Susan Jean Eddie
2016

“No importa cuánto puedas destacar en el arte del Karate y en tus esfuerzos académicos,
nada es más importante que tu comportamiento y tu humanidad observada en la vida diaria.”