Entrevista a Michael Clarke Sensei
por Juan Luis Cadenas de Llano Bajo (julio 2011)

Hablar de tradición en el Karate implica hacer afirmaciones que aún hoy día resultan incómodas para muchos. Pero la realidad se va haciendo cada vez más patente, y gran cantidad de practicantes han acabado en un callejón sin salida después de incontables años de técnicas al aire y prácticas inconexas entre sí en nombre de una supuesta tradición. Estas personas, cada vez más, se han planteado dónde se encuentran las verdaderas raíces del Karate y, en un afán de búsqueda de la verdad, han centrado su interés en unas pequeñas islas del Pacífico que, a lo largo de los siglos, han recibido y adaptado a su ser influencias de naciones como China, India, Indonesia, y por supuesto Japón, a la hora de conformar su cultura, siendo la tradición marcial una rama no poco importante de dicha cultura. Hablamos, por supuesto, de Okinawa y de su legado guerrero: el Karate-do.

Cuando buscamos estas raíces y personas que puedan transmitir un auténtico mensaje, nos topamos con la realidad de que las referencias reales son escasas, y demasiados los que afirman poseer una herencia que en realidad no tienen. Nuestro entrevistado, Michael Clarke, es una de las personas que transmiten un legado aprendido directamente de sus fuentes.

Comenzando su formación con Dave Vickers a principios de los 70, tras cinco años siguió los pasos de Tomiyama Keiji Sensei (Tani ha Shito ryu), para posteriormente cambiar de estilo tras casi una década de práctica y pasar a estudiar Goju ryu por medio mundo con Higaonna Morio Sensei, en su famosa federación, IOGKF.

Por diversos motivos abandonó la organización, y en 1992 conoció a Miyazato Eiichi Sensei, fundador del Jundokan Dojo en Naha, Okinawa, y alumno directo del fundador del Goju ryu, Miyagi Chojun Sensei. Clarke Sensei fue alumno de Miyazato Sensei hasta la muerte de éste en 1999.

Poco sospecharía nuestro entrevistado que, tras una proposición de escribir un artículo sobre sus experiencias en Okinawa por parte de Terry O'Neill para su revista Fighting Arts International, escribir sobre el arte al que se debe iba a convertirse en su profesión.

Con centenares de artículos y entrevistas publicadas en diferentes medios, Michael Clarke cuenta en su haber con dos libros autobiográficos: "Roaring Silence" y "Small Steps Forward"; un volumen de entrevistas: "Budo Masters - Paths to a Far Mountain"; y el único libro publicado hasta la fecha sobre el trabajo de fortalecimiento tradicional del Karate de Okinawa: "Hojo Undo - Power Training for Traditional Karate". En octubre de este año tendremos a la venta su última obra: "Shin Gi Tai - Karate Training for Body, Mind and Spirit", un libro que según el autor "a veces nos hará sentir incómodos cuando lo leamos", un libro sobre "auténtico Karate".

Clarke Sensei vive en Tasmania, Australia, donde enseña en su dojo privado, el Shinseidokan, y es autor del blog shinseidokandojo.blogspot.com.

Juan Luis Cadenas: Usted fue miembro de IOGKF durante muchos años, entrenando directamente con Higaonna Morio Sensei. Ahora, él es un profesor famoso con un tremendo seguimiento mundial. Dejando aparte la política y la fama, y según su experiencia, ¿qué hace especial a Higaonna Sensei?

Michael Clarke: Higaonna Sensei tiene un carácter con muchos aspectos estupendos. Como cualquier buen sensei es capaz, mediante su ejemplo personal en el dojo, de sacar de sus alumnos un nivel de habilidad en Karate que probablemente nunca hubieran sabido que tenían. Siempre ha sido un karateka muy trabajador, incluso ahora que se acerca su septuagésimo tercer cumpleaños. Si no está viajando por el mundo enseñando a sus seguidores, baja cada día a su pequeño dojo, situado debajo de su casa, para practicar su Karate tal y como siempre lo ha hecho. Esto no es raro en Okinawa, pero es difícil encontrar en el resto del mundo personas de su edad y talla entrenando aún su cuerpo y mente de manera privada en su dojo.

Otro aspecto que hace "especial" a Higaonna Sensei es su habilidad para ganarse la vida con el Karate desde hace cincuenta años. Aparte de un corto período de tiempo en el que trabajó en un banco, siempre ha mantenido a su familia con el Karate. No muchos sensei pueden hacer eso en Okinawa, sólo aquellos que tienen una gran cantidad de seguidores a nivel mundial. Higaonna Sensei tiene muchos estudiantes por todo el mundo que generan millones de dólares cada año a través de las afiliaciones a IOGKF. Debo señalar, no obstante, que Higaonna Sensei lleva una vida muy modesta en Okinawa. No estoy seguro de dónde acaba esa enorme cantidad de dinero que generan sus seguidores cada año, ni para qué es necesaria siquiera.

Michael Clarke - Higaonna Dojo
Michael Clarke en el Higaonna Dojo.

JL: Después de más de veinte años entrenando Karate, conoció a Miyazato Eiichi Sensei, líder del Jundokan Dojo y alumno directo de Miyagi Chojun Sensei, fundador del Goju ryu. ¿Cómo lo conoció, y por qué decidió convertirse en su alumno?

MC: Conocí personalmente a Miyazato Sensei en febrero de 1992, pero por supuesto ya sabía quién era muchos años antes. No era el primer alumno de Miyagi Sensei al que conocía o con el que entrenaba, ya que había estado en el Junkokan Dojo de Seiko Kina Sensei varias veces en mi primera visita a Okinawa en 1984. Fui presentado a Miyazato Sensei por mi íntimo amigo, Richard Barrett, que había pasado tiempo viviendo en el Jundokan. En 1992 viajamos juntos a Okinawa y entonces Richard me presentó a su profesor, Miyazato Sensei. Antes de ir al Jundokan fue necesario que escribiera una carta de presentación para Miyazato Sensei en la que le pedía permiso para visitar su dojo. Por aquel entonces, se habría considerado de muy malos modales presentarse en un dojo y esperar poder entrenar en él.

Richard y yo entrenábamos dos veces al día, por la mañana y de nuevo por la tarde; seis días a la semana, así durante tres semanas. En esa visita compartimos un pequeño apartamento muy próximo al dojo, y cada cierto tiempo Miyazato Sensei mandaba a alguien del dojo para que nos diera algún mensaje.

Un día alguien golpeó la puerta y cuando la abrí, Miyazato Sensei estaba allí... ¡Casi me desmayo! Todo lo que dijo fue: "Venid al dojo… ¡Cinco minutos!", y se marchó. Richard y yo nos apresuramos en vestirnos y buscar un keiko-gi limpio. Cuando llegamos al dojo Miyazato Sensei nos miró, se encogió de hombros y sacudió la cabeza como si pensara que éramos un poco "ingenuos". Entonces nos dijo que nos montáramos en su coche, y viajamos juntos para visitar la tumba de Miyagi Chojun Sensei para presentar nuestros respetos. Después nos llevó a comer y se aseguró de que comíamos en abundancia. Acabamos el día visitando el hogar de la familia Miyagi y, en el pequeño altar de la sala de estar, rezamos junto a los descendientes de Miyagi Sensei por el espíritu de éste. Miyazato Sensei estaba lleno de sorpresas de ese tipo.

Me preguntas por qué decidí convertirme en su alumno; bien, no lo hice. Miyazato Sensei no era la clase de profesor que uno pudiera "escoger". ¡Él te escogía a ti! Si no le gustabas, no te enseñaba. Miyazato Sensei se preocupaba más por el carácter de una persona que por sus habilidades físicas. A menudo me decía: "Cualquiera puede aprender a dar puñetazos y patadas, pero eso no es Karate". Su objetivo era ayudar a la gente a ser el tipo de persona que pudiera descubrir el Karate por sí misma; no quería que la gente intentara copiarle.

Tampoco le gustaba responder preguntas, y una de sus respuestas favoritas cuando alguien le preguntaba algo era "¡Simplemente hazlo!". Pensaba que si te aplicabas a tu entrenamiento con un corazón honesto y una mente abierta, descubrirías las respuestas por ti mismo. Una vez me dijo: "si yo te digo las cosas, te irás a casa y olvidarás lo que te he dicho, así que es mejor que descubras las cosas por ti mismo y así nunca las olvidarás". Era un gran sensei, y aunque se fue hace más de diez años, aún lo echo mucho de menos.

Miyazato Eiichi - Michael Clarke
Michael Clarke con Miyazato Eiichi junto a la tumba de Miyagi Chojun.

JL: ¿Cómo eran los entrenamientos en el Jundokan? ¿Cuáles son los beneficios de entrenar de ese modo?

MC: Desde que soy miembro del Jundokan, casi veinte años ya, el entrenamiento, especialmente para los yudansha, ha sido siempre personal. A los nuevos alumnos y grados kyu se les lleva a un lado y se les da instrucción, pero si llevas un cinturón negro debes estar preparado para cuidar de ti mismo.

Bien... Déjame explicar esto. Cuidar de ti mismo no significa que nadie te ayude, ya que lo hacen, lo que no vas a encontrar es a un grupo guiado de yudansha moviéndose a la vez arriba y abajo del dojo.

Funciona de la siguiente manera: un estudiante yudansha llega al dojo, y después de cambiarse y presentar sus respetos a los senpai presentes, busca sitio en el dojo y empieza a entrenar. En algún momento un estudiante más antiguo le dará algún consejo o entrenará algo con él, pero luego se le vuelve a dejar solo para que trabaje sobre aquello en lo que ha recibido instrucción. Creo que el beneficio de entrenar de esa manera es que construye un fuerte sentido de auto motivación y estimula al estudiante a trabajar las cosas por él mismo, en lugar de esperar a que se lo digan todo, como a un crío. Si un cinturón negro junior (por debajo de yondan) no trabaja duro por sí mismo, los estudiantes antiguos sencillamente lo ignorarán. En el Jundokan, si tú no eres capaz de motivarte para practicar... ¿por qué debería alguien malgastar su tiempo en entrenarte? En realidad es sencillo, si bien esta manera de abordar el entrenamiento requiere un cierto nivel de madurez para obtener el máximo provecho.

Creo que el método de enseñanza de Karate en el Jundokan es similar a la educación que se recibe en la Universidad. Cuando uno es niño, la educación formal se hace en grupo, todos reciben la misma lección al mismo tiempo por parte de un profesor que está al frente de la clase. Éste proporciona toda la información y dice exactamente cómo hay que utilizarla. Pero cuando creces y vas a la Universidad, tienes que trabajar por tu cuenta; asistes a clases y conferencias, pero has de motivarte para estudiar y trabajar duro. Si no haces lo que tienes que hacer, nadie te va a decir nada, ya que depende de ti estudiar o malgastar tu tiempo. No obstante, si escoges no estudiar, no te licenciarás. En el dojo, por supuesto, no hay graduación, solamente entrenamiento y progreso constante, pero en el Jundokan, si no te motivas por ti mismo, serás ignorado.

JL: Usted fue alumno de Miyazato Sensei hasta su muerte en diciembre de 1999. ¿Qué le hacía diferente respecto a otros sensei?

MC: Mi tiempo como alumno de Miyazato Sensei fue corto, y para nada tan largo como otros que le llamaron sensei. A pesar de esto, de todos los sensei que me han enseñado Karate, él ha sido el que me ha causado un impacto más profundo, tanto como karateka como a nivel personal. Hasta que me aceptó como alumno sólo había tenido experiencia con profesores que adoptaban el modelo estándar japonés de negocio de enseñanza de Karate: la "Asociación". Independientemente del tipo de entrenamiento que hiciera, el modelo básico siempre era el mismo: paga por afiliarte, paga por entrenar, paga por avanzar de grado. Obedece a tu instructor inmediato, obedece a tu instructor jefe, y obedece al líder de la Asociación. Descubrí que todo ese dinero y obediencia lleva a una forma de corrupción que los seres humanos parecen incapaces de resistir, y muy rápidamente, a las asociaciones de Karate les interesa más mantener viva la asociación que preservar el Karate que se supone deben transmitir.

Puesto que Miyazato Sensei no te enseñaba si no le gustabas, implicaba que si lo hacía era porque estaba interesado en ti de forma sincera. Así pues, aunque hubo intercambio de dinero entre nosotros, éste siempre fluía en ambas direcciones, y me explico. Cuando llegaba al Jundokan, Miyazato Sensei siempre me daba la bienvenida y me ofrecía té o alguna bebida fría. Luego hablábamos de mis cuotas por el tiempo que fuese a estar allí. No importaba cuánto tiempo fuese a estar, dos semanas, o un mes, esa tarifa siempre fue la misma: 5.000 yenes. Al final de la primera semana podía garantizar que mi sensei ya se había gastado más del doble de esa cantidad comprándome alimentos y proveyéndome de bolsas de comida para que me llevase a mi alojamiento. Siempre se preocupaba por mi bienestar y de que comía y bebía adecuadamente. De igual manera, me llevaba a conocer a otros sensei y me enseñaba lugares de interés. Así pues, cuando dejaba Okinawa para volver a casa, siempre se había gastado mucho más dinero él en mí del que le había pagado yo en concepto de cuota por entrenar.

La idea de dar algo a cambio se denomina "Hachigo issu" en uchinanchu (la lengua de Okinawa) y es algo a veces difícil de entender para los occidentales. Miyazato Sensei era consciente del esfuerzo físico y económico que yo hacía para ir a su dojo; así que, en correspondencia por todo ese esfuerzo, me daba algo a cambio. Miyazato Sensei tenía un gran corazón y muy a menudo daba más de lo que recibía. Como ya he dicho, era una persona extraordinaria y le echo mucho de menos.

JL: Muchos sensei de diferentes estilos, como Kanazawa Sensei de Shotokan o Yonamine Sensei de Uechi ryu, han visitado su dojo. ¿Cuál es su opinión sobre los "estilos" en el Karate? ¿Encuentra interesante practicar kata de otros estilos?

MC: La idea de "estilos" en Karate, en mi opinión, tiene más que ver con el control, el negocio y la comercialización, que con cualquier otra cosa. En Okinawa nadie dio nombre a su Karate hasta que los japoneses insistieron en ello a principios de los años 30. Antes de eso, los okinawenses se referían a su entrenamiento de diferentes maneras, pero ninguno de los términos que empleaban, como "ti", por ejemplo, apuntaba a que hubiera diferentes "estilos" de Karate. A lo sumo se referían a las diferentes regiones en las que se concentraba el entrenamiento: Shuri, Naha y Tomari, pero esos nombres no hacían referencia a estilos sino más bien a una localización geográfica.

Para mí, pensar en términos de estilos es no entender el entrenamiento de Karate. Te hace limitar tu estudio y comprensión de la materia, y en última instancia te priva de la oportunidad de experimentar métodos que podrían beneficiarte mucho.

Hoy en día los "estilos" no son más que una herramienta de negocio, el reconocimiento de una marca, como cualquier otro producto en venta de un supermercado. Esta manera de pensar nada tiene que ver con el "camino" del Karate.

He practicado kata de la escuela Shotokan con profesores como Osamu Ozawa o Hirokazu Kanazawa, entre otros. También he aprendido kata con sensei avanzados de Wado ryu, como Tatsuo Suzuki o Kazuo Sakai. Durante mis diez años de estudiante de Shito ryu entrené kata con diferentes sensei japoneses, entre otros y en muchas ocasiones, con Chojiro Tani, fundador del Shukokai. Pero, y quiero dejar esto bien claro, existe una enorme diferencia entre "practicar" kata y "estudiar" kata. Puede ser divertido aprender y practicar kata, pero los movimientos no tienen sentido si no los estudias y pones en perspectiva. Si, por ejemplo, te figuras que los kata son una colección de técnicas defensivas y ofensivas diseñadas para protegerte, estás perdiendo el tiempo. Los kata, cuando se practican al aire, son una conversación entre tú y el kata sobre ciertas ideas y estrategias de combate. La mayoría de la gente que entrena kata por su cuenta nunca escucha al kata, solamente hablan, y por eso todos sus kata parecen exactamente iguales. Si no vas a escuchar lo que el kata tiene que decir, podrías también moverte arriba y abajo e ir inventando técnicas conforme avanzas, un poco como lo hacen en los campeonatos de kata deportivo.

Michael Clarke - Seiyunchin kata
Michael Clarke practicando el kata Seiyunchin
(1987)

Los trece kata de Karate transmitidos por Chojun Miyagi Sensei y el pequeño número de kata de Kobudo que estudio, tal y como los preservan en la Ryukyu Kobudo Hozon Shinko Kai de Okinawa, son más que suficientes, en mi caso, para toda una vida de estudio. No me interesa ser capaz de recordar movimientos, eso no es lo mismo que "conocer" lo que el kata tiene que ofrecer. Ese es un punto importante para recordar.

Michael Clarke - tekko
Michael Clarke practicando con tekko.

JL: Junbi undo, ejercicios de preparación, a menudo se consideran poco importantes, simplemente algo que hacer antes de que empiece el "entrenamiento real". ¿Qué opina de esto?

MC: En mi libro "Hojo Undo: Power Training for Traditional Karate" dediqué un capítulo entero al junbi undo. Dediqué mucho espacio para mostrar cómo los movimientos y ejercicios que se realizan en junbi undo están relacionados con las técnicas de combate que encontramos en el estudio de los kata. Esta idea la han abordado también Richard Barrett y Garry Lever en su nuevo libro "The Essence of Goju ryu - Vol. 1". En ambos libros el mensaje es claro: si no comprendes el vínculo que hay entre cómo te preparas para el entrenamiento de Karate, y el entrenamiento en sí, no entenderás la naturaleza holística del Karate.

Creo que la educación que reciben muchos estudiantes de Karate hoy día es bastante superficial comparada con la de los estudiantes de antaño. Pero esto no es algo nuevo. Llevo entrenando sin parar treinta y siete años, y en todo ese tiempo, sólo Miyazato Sensei exigió que me responsabilizase de mi Karate. Estaba contento por enseñarme, pero no Karate. Me enseñó a evolucionar para ser la clase de persona que pudiera descubrir el verdadero valor del Karate por sí misma, y, al hacerlo, liberarme del interminable ciclo de tonterías infantiles que se hacen pasar por Karate en el mundo de hoy. Me enseñó a ver la sabiduría que hay en las palabras de ese otro gran sensei de Karate okinawense, Gichin Funakoshi Sensei, cuando aconsejó a sus estudiantes "Apartad las nubes, buscad el Camino". Muchos instructores de Karate de hoy no ven más allá de los movimientos físicos del Karate porque tienen la cabeza en las nubes.

JL: Hoy tenemos multitud de gimnasios modernos con equipamiento de alta tecnología y miles de rutinas científicas de entrenamiento. Por otro lado, el Karate de Okinawa trabaja con equipamiento antiguo y herramientas caseras, un método conocido como "kigu undo" (entrenamiento con aparatos). ¿Por qué entrenar a la antigua usanza con herramientas caseras? ¿Qué conseguirá el karateka de este tipo de entrenamiento que no encuentre yendo a un gimnasio?

MC: No puedo decir cuáles son los beneficios de un enfoque moderno con respecto al entrenamiento suplementario (hojo undo) porque llevo más de veinte años sin ir a un gimnasio. Sin embargo, cualquier tipo de entrenamiento suplementario es mejor que nada, en mi opinión, pero solamente si los ejercicios que haces están relacionados con las técnicas para las que tratas de mejorar su sensación.

Si simplemente quieres ser más rápido o fuerte, levanta pesas o corre maratones. La mayoría de karateka se ponen en forma en el primer o segundo año de entrenamiento, así que entrenar para alcanzar niveles más altos de forma física es un error, en mi opinión. Si quieres la máxima forma física posible, deberías entrenar como un gimnasta, no como un karateka.

El Karate es un arte de defensa personal civil, no un arte marcial militar a mano vacía. No tiene nada que ver con la mentalidad samurai sino con el enfoque reservado y noble que tiene hacia la vida el pueblo uchinanchu.

Las herramientas que se usan en kigu undo están para ayudar al estudiante nuevo a afrontar las exigencias físicas y mentales que el entrenamiento de Karate plantea al cuerpo y a la mente. Cuando el Karate se introdujo en Japón, el kigu undo se dejó de lado para favorecer las interminables repeticiones de técnicas básicas y kata, nada que permita descubrimientos individuales, pero esa era la cuestión. A la sociedad japonesa no le gusta el individualismo: cuestiona la autoridad establecida y pone nerviosa a la gente. El Karate japonés refleja la actitud japonesa, de la misma manera que el Karate de Okinawa refleja la de este pueblo, y ambas son muy diferentes.

Igual que junbi undo, el kigu undo refuerza los movimientos y sensaciones que hacen funcionar las técnicas de combate del Karate. Si por ejemplo quieres utilizar "nukite", pero no has acondicionado los dedos o no comprendes los objetivos contra los que se emplea esta técnica, estás poniendo en bandeja lesionarte las manos.

Michael Clarke - ishi-bako
Michael Clarke entrenando sus dedos con el ishi-bako.

Sé lo potente que es mi golpe puño y cuánto impacto pueden soportar mis tibias cuando utilizo las piernas para bloquear una patada. Sé también cuánta presión hace falta para desestabilizar mi equilibrio y cuánto peso puedo apartar de mi cuerpo con un movimiento rápido. Entiendo todas esas cosas gracias a las herramientas con las que trabajo para examinar mis limitaciones. Compara esa comprensión adquirida por la experiencia personal, con el karateka que sólo entrena Karate en el fino aire. Conozco mis limitaciones físicas y mentales gracias a la resistencia de las herramientas que he estado utilizando a lo largo de los años. Este tipo de comprensión es inestimable.

Michael Clarke - ude-kitae
Michael Clarke entrenando acondicionamiento con el ude-kitae.

JL: Hay una herramienta en concreto cuya práctica es omitida por muchos karateka que afirman que es perjudicial para el cuerpo. Hablo por supuesto del makiwara. ¿Se puede practicar Karate sin entrenar makiwara?

MC: La respuesta corta a eso es "no". No creo que puedas entrenar auténtico Karate sin encontrar el valor y la técnica para colocarte frente al makiwara de manera regular. El francés Henri Plee, pionero del Karate europeo en los años 50, dijo sobre el makiwara: "es aquello que enseña lo que no puede aprenderse de ninguna otra manera". Estaba en lo cierto, por supuesto. Pero al igual que las demás herramientas de kigu undo, el reto que ofrece es tanto una prueba a tu valor personal como a tu habilidad física. Trabajar con el makiwara te traerá incomodidad física, incluso dolor real, especialmente los primeros años, pero encontrar el coraje para plantarte frente a él es lo que marca la diferencia entre un karateka y un aficionado al Karate. Llevo casi treinta años colocándome frente al makiwara y mis manos no muestran señales de esa mala salud que algunos usan como excusa para evitar enfrentarse a esta herramienta.

Otros afirman que no tiene sentido golpear al makiwara porque no devuelve el golpe. Lo que sé es que, si nunca te ha "mordido" un makiwara, es porque nunca has entrenado debidamente con uno.

JL: Sanchin es posiblemente el kata más conocido de Goju ryu, pero quizá también el menos comprendido. Cada escuela de Naha-te trabaja una versión de este kata, y sabemos que tanto Kanryo Higaonna como Chojun Miyagi le daban una gran importancia. ¿Podría explicarnos por qué es tan importante este kata?

MC: La importancia de este kata, según yo lo entiendo, reside en el número de principios básicos de Naha-te que se encuentran en su forma física, además de la oportunidad de "sentirlos".

El cuerpo firme pero flexible, la dureza de lo externo y la sensación de suavidad (relajación) en tu mente mientras practicas el kata, dan una fuerte sensación de armonía (equilibrio) que creo que es lo que Miyagi Sensei trataba de transmitir.

Mucha gente practica Sanchin kata como si condujeran un coche con el freno de mano puesto. Pero en absoluto creo que ese sea el modo correcto de aprovechar el kata. Llevo practicando Sanchin kata más de treinta años, si bien la versión de Shito ryu que aprendí nunca tuvo mucho sentido para mí. Cuando estaba en la veintena estaba extremadamente en forma y loco por el Karate, pero no importaba cuán duro lo intentaba, que nunca lograba terminar Sanchin kata sin sentirme exhausto, e incluso con mis mayores esfuerzos, el kata nunca fue muy bueno. No fue hasta diez años después de comenzar a entrenar Karate, al viajar a Okinawa al Higaonna Dojo, cuando empecé a tener conocimiento de la manera correcta de aprovechar este kata. Antes de eso Sanchin era sólo un test de fuerza; ahora entiendo que es un trabajo de equilibrio a diferentes niveles.

Michael Clarke - Tensho kata
Michael Clarke practicando el kata Tensho.

JL: ¿Cuál es su opinión sobre los diferentes tipos de kumite que existen en Karate? ¿Ha variado esta opinión a lo largo de los años?

MC: Esta es una gran pregunta. Como sabes, kumite, un intercambio de manos, puede adoptar muchas formas en el Karate, desde combate libre a pleno contacto en el que se requiere equipo protector, hasta el ligero y lúdico que encontramos en muchos clubs de Karate. Se puede jugar a ello en campeonatos o abordarlo de manera seria por medio del estudio del bunkai, oyo y tegumi tomado de los kata. Lo que quieras conseguir de tu entrenamiento dictará el tipo de trabajo que hagas. Mientras seas honesto contigo mismo y realista en cuanto a tus habilidades, el kumite puede ser una buena herramienta sin importar la manera en que lo uses.

De joven representé a Inglaterra en la Shukokai World Karate Union, y durante ese tiempo viajé por Inglaterra y Europa participando en campeonatos bastante grandes. Me lo pasaba bien, pero nunca, ni por un solo instante, pensé que lo que estaba haciendo era pelea real. Antes de descubrir el Karate ya sabía lo que era la pelea real, y se me daba muy bien. Mis condenas por violencia callejera y mi estancia en prisión por infligir graves daños físicos a otros, ya me habían hecho probar qué era la pelea "real". Por duro que fuese el entrenamiento para competición, y por fuertes que fueran algunos de mis oponentes, sabía que había demasiada "seguridad" en torno a los campeonatos como para confundirlos con el combate real. Yo no enseño "combate" en mi dojo porque da al estudiante una idea falsa sobre la pelea.

Para un karateka que se ve envuelto en una pelea real, el objetivo es dominar la situación lo más rápido posible y llevar el conflicto a su fin. Así pues, en el Shinseidokan, los alumnos pasan mucho tiempo estudiando las estrategias de combate de los diferentes kata y aprendiendo cómo aplicarlas.

Tomiyama Keiji - Michael Clarke
Michael Clarke entrenando con Tomiyama Keiji en 1979.

JL: ¿Cómo ha cambiado su enfoque hacia el entrenamiento tras casi cuarenta años de práctica?

MC: Ahora tengo cincuenta y seis años, y a medida que me aproximo a una edad avanzada presto atención a mi salud y a cómo eventualmente dejaré atrás mi vida. Por supuesto, aún me siento joven, y espero con optimismo estar lejos del fin. Pero aún así quiero una buena muerte, y eso para mí significa morir con dignidad y compostura. Contemplo el Karate como un camino para conseguir ese objetivo.

Veo mi Karate como mucho más pequeño de lo que una vez lo fue, y ya no trato de recordar todo lo que aprendí. Ahora comprendo el poder de dejar ir las cosas, de estar desapegado, como lo expresan en el zen.

Mi dojo se encuentra discretamente situado en el patio trasero de mi casa, y allí entreno casi todas las mañanas. Las noches de los lunes, miércoles y viernes, los estudiantes acuden al dojo y superviso su entrenamiento pero, al igual que Miyazato Sensei, no enseño mucho. En lugar de eso, les dejo que intenten descubrir el Karate por ellos mismos. También como Miyazato Sensei, no enseño Karate a las personas que no me gustan.

Cuando era joven iba al dojo y entrenaba lo más duro que podía, pero mi Karate era entonces algo externo, algo "extra" que hacía cuando iba al dojo. Desde hace muchos años mi entrenamiento personal es una experiencia interna, una oportunidad de ir a un lugar diferente de mi mente, un lugar que me trae paz y una sensación de serenidad.

Michael Clarke - nigiri-game
Michael Clarke entrenando con nigiri-game en su Shinseidokan Dojo.

JL: Recientemente afirmó que en treinta y siete años no se ha encontrado con una sola persona que viva del Karate, que enseñe Karate. Esa es una visión muy dura acerca de la profesionalización del Karate. ¿Es realmente tan difícil ganarse la vida enseñando verdadero Karate? Si es así, ¿por qué?

MC: En primer lugar yo nunca utilicé la palabra "verdadero", sino "budo" Karate. Quiero decir con eso que enseñar para ganarse la vida no es posible si tu intención es transmitir los principios del budo. Cuando enseñas como profesión pones la seguridad económica de tu familia en manos de tus alumnos. Nadie en su sano juicio haría tal cosa si entendiera el mensaje que enseña el budo, porque ese acto solamente, ya es una contradicción con la noción de "auto" protección. ¿Cómo puedo proteger mi vida si mis ingresos dependen de mis alumnos? Cuando alguien se hace económicamente dependiente de sus alumnos, se hace también su esclavo. Pronto evitan las lecciones difíciles que son parte natural del Karate, por miedo a perder alumnos. Eso lleva a que los instructores se conviertan en una especie de animadores, siempre inventando nuevas formas de tener a sus seguidores contentos. Tal comportamiento no tiene nada que ver con el Karate.

En el pasado me han preguntado: "Pero, ¿qué ocurre con profesores como Kanazawa Sensei o Higaonna Sensei? ¡Ellos viven del Karate y enseñan budo!". Pero yo digo: "No, no lo hacen". Ambos, grandes hombres, dirigen inmensas corporaciones y, al igual que otros hombres de negocios de ese nivel, pasan la mayor parte de su tiempo haciendo que la empresa funcione, y que sus seguidores estén contentos.

Uno sólo tiene que mirar bajo la superficie de cualquier organización de Karate para ver funcionando el lado oscuro de la naturaleza humana. Cuanto más grande es una organización y más dinero genera, peor se comporta la gente. Cuando los profesores fallecen, sus imperios se desmoronan en una repugnante lucha por el control y el dinero. Sólo tienes que echar un vistazo a lo que ocurrió en la JKA tras la muerte de Nakayama Sensei para tener un ejemplo de lo que estoy hablando.

En cuanto a esos pececillos que juntan a sus seguidores en salas alquiladas o gimnasios de colegios y se ven a sí mismos como instructores "profesionales" de Karate, son algo de chiste. ¿Qué títulos "profesionales" tienen para llevar un negocio de Karate? ¿Acudieron a una escuela de negocios y estudiaron contabilidad, ganancias y pérdidas, gestión de personal, psicología de los negocios, o alguna de las cosas que la gente "profesional" de los negocios estudia para tener éxito? Por supuesto que la respuesta es "no". Todo lo que hicieron fue abandonar la idea de trabajar para ganarse la vida. No sorprende que tales personas terminen enseñando a niños, ya que es lo único para lo que sirven. Pero incluso en ese aspecto no son "profesionales". Se requiere formación especial para ser una niñera "profesional" o estar capacitado sobre las necesidades tempranas de los pequeños.

Budo Karate requiere de una mente adulta y madura para hacer frente a los requerimientos que se les plantean a aquellos que lo siguen. Y aquellos que intentan transmitir el budo a otros comprenden que intentar vivir de tal actividad significaría la ruina.

JL: El "Dojo Kun", o reglas del dojo, todavía se considera una parte importante del Karate en Okinawa, si bien muchos karateka hoy día no conocen su existencia. ¿Podría explicarnos qué es dojo kun y si tiene su lugar en los gimnasios modernos de Karate?

MC: Desafortunadamente, el dojo kun está en desuso, creo, por la falta de dojo. Hoy en día la mayoría de las personas entrenan en un club de Karate, y eso no es el mismo tipo de lugar que un dojo de Karate. Un dojo kun es una serie de ideas sobre las que un sensei quiere que piensen sus alumnos. No son "reglas" o "leyes", sino ideas sobre las que meditar. Cada dojo debería de tener su propio kun, de otro modo es más algo así como un informe corporativo de objetivos. El dojo kun es algo tan individual como el sensei.

El dojo kun del Shinseidokan, que transcribo a continuación, refleja ideas que son importantes para mí, e invita a los estudiantes que entrenan en él a reflexionar sobre ellas, y sobre cómo dichas ideas pueden estar relacionadas con sus vidas fuera del dojo:

  • Vive conforme a tus posibilidades.

  • Practica a menudo y con seria intención.

  • Ten siempre en cuenta tu salud.

  • Aprende a comprender el significado del equilibrio.

  • Sé honesto contigo mismo.

Pensar más allá de lo obvio es algo a lo que incito a los estudiantes. Y si pueden hacerlo, se encontrarán capaces de ir por la vida sin muchas de las distracciones negativas que otros encuentran difíciles de evitar.

JL: Usted ha escrito en numerosas ocasiones que "el Karate no desarrolla tu verdadero carácter, lo revela". ¿Cómo puede un arte marcial, algo basado en el combate físico, trabajar a este nivel?

MC: Por supuesto no es que el Karate revele tu verdadero carácter, sino que lo hacen los retos que trae consigo su aprendizaje. Estos desafíos a tu condición física, a tu sentido de humanidad, y las otras muchas demandas que el auténtico Karate te plantea en tu lucha por comprenderlo, son a menudo suficientes para ver a la gente poner excusas por su falta de progreso o para dejar de entrenar.

Budo Karate no ha sido nunca un pasatiempo popular, nunca lo fue en Okinawa, y no veo nada en el mundo occidental que cambie ese hecho. Si te dedicas al Karate con integridad, revelará tu verdadera naturaleza, lo que hagas con esas revelaciones hará que tu carácter se desarrolle, o se estanque.

JL: ¿Considera importante conocer la historia y tradiciones de Okinawa? ¿Por qué?

MC: Sin llegar a un nivel académico ni a hacer un estudio detallado de la historia de Okinawa, creo que es importante conocer algo de la cultura de la que emergió el Karate. Pero no creo que sea necesario emplear demasiado tiempo en esto. El Karate es un arte vivo, y si pasas mucho tiempo investigando el pasado, dejarás poco tiempo para concentrarte en el presente o desarrollar tu futuro.

Creo que lo que la gente hizo en el pasado tiene mucha relevancia en lo que tú y yo hacemos hoy día. La tradición del Karate no reside en repetir lo que otros hicieron, sino en cómo nos comportamos ahora, hoy.

Si sacas el Karate de su contexto cultural de origen, perderás mucho de lo que éste ofrece. Así que, aunque creo que es importante comprender el Karate a través de su cultura, sería un error intentar comportarse como una persona de Okinawa o adoptar una visión okinawense del mundo.

Tomando como ejemplo lo mejor de los karateka del pasado, podemos utilizar nuestras sensaciones de inspiración para ayudar a profundizar en nuestro propio estudio del Karate, y al hacerlo, continuar la tradición del arte por una generación más.

JL: ¿Piensa que es importante para los karateka leer sobre su arte? ¿No existe el riesgo de que las personas que lean mucho piensen que comprenden algo de lo que no tienen experiencia propia?

MC: Respondiendo primero a la segunda pregunta, sí, estás en lo cierto. Existe el peligro de que algunas personas lean algo, y confundan tener conocimiento de Karate, con comprenderlo. Conocer una materia y tener una comprensión profunda de la misma, no es lo mismo. Yo tengo cierto conocimiento de matemáticas, pero no soy matemático. Si estás siendo honesto contigo mismo en tu esfuerzo por aprender Karate, no es demasiado difícil reconocer cuándo tu ego te lleva en la dirección equivocada. Lo que hagas respecto a esos momentos de reconocimiento revela tu verdadera naturaleza.

En cuanto a la primera parte de tu pregunta, creo que leer es entrenamiento para tu mente. En el dojo trabajas tu cuerpo duramente. La mente también trabaja duro, pero en cuestiones específicas que tienen que ver con el auto control y las emociones, y cómo las manejas. La lectura la haces cuando tu cuerpo está relajado, permitiendo que la información del libro te bañe, y dejas que el conocimiento y sabiduría de otros dejen pequeñas semillas de interés en tu mente. De esas semillas crece tu propio deseo de aprender más y profundizar en tu comprensión de la tradición de la que eres una parte viva.

JL: En su reciente viaje a Okinawa en febrero de 2011 pasó una mañana entrenando con Seikichi Kinjo Sensei, uno de los escasos estudiantes vivos de Chojun Miyagi Sensei. ¿Podría contarnos sus impresiones sobre este encuentro?

MC: Mi visita a Okinawa a primeros de año fue diferente para mí en muchos sentidos. Normalmente voy por mi cuenta, y paso la mayor parte del día conmigo mismo como única compañía. En este viaje, no obstante, mi íntimo amigo Richard Barrett y dos de sus alumnos vinieron desde España e Inglaterra. También me acompañó un alumno de mi dojo, y durante dos días se nos unió una vieja amiga que viajó a Okinawa desde Japón, donde vive. Estar en Okinawa con tantos amigos fue maravilloso, e hizo de la experiencia bastante especial.

Conocí a Kinjo Sensei en 1992, y, hasta que abandonó el Jundokan Dojo en 2006, fui afortunado de recibir instrucción suya cada vez que he visitado Okinawa. Encontrarme con él de nuevo tras cinco años fue para mí lo más destacado de la visita en cuanto a entrenamiento se refiere. La tarde anterior nos había invitado a todos a su casa, y nos trató con la característica hospitalidad okinawense que siempre me da una lección de humildad por su extensión. La generación de Karate de Kinjo Sensei enseña más que técnicas de lucha, son ejemplos vivos de cómo vivir bien la vida y conseguir equilibrio y satisfacción. Encuentro difícil expresar las sensaciones que tuve en esas tres horas y media de entrenamiento que mis amigos y yo tuvimos con él. Fue tan generoso como siempre cuando se trata de compartir su comprensión del Goju ryu, y tan inspirador como siempre en la manera tan noble y digna que tiene de comportarse. El recuerdo del entrenamiento esa mañana permanecerá conmigo el resto de mi vida.

Michael Clarke - Kinjo Seikichi
Michael Clarke y Kinjo Seikichi Sensei.
(Okinawa, 2011)

JL: Su próximo libro lleva por título "Shin, Gi, Tai: Karate Training for Mind, Body and Spirit" (Shin, Gi, Tai: Entrenamiento de Karate para Mente, Cuerpo y Espíritu). ¿Por qué escogió ese título? ¿Qué relación guardan esos conceptos con el Karate?

MC: Con el crecimiento del deporte, y ahora la comercialización en el Karate, la educación filosófica que una vez fue parte integral de la instrucción de un karateka se ha perdido en una carrera por la fama y la fortuna. Hoy, muchos jóvenes se dedican al Karate para convertirse en "campeones mundiales" y luego en instructores "celebridad". No hay escasez de "fans" de Karate ahí fuera para permitir que una persona con esas ambiciones tenga éxito; mira simplemente cuántos "campeonatos del mundo" hay hoy día, o cuántos instructores "celebridad" que pasan una enorme cantidad de tiempo cada año viajando por el mundo impartiendo seminarios.

Hace algunos años tuve la buena fortuna de encontrarme con el ya fallecido Shoshin Nagamine Sensei. Visité su dojo en varias ocasiones y fue muy amable al sentarse conmigo para hablar de Karate. Me dijo que el concepto de "Shin Gi Tai" (Mente Técnica Cuerpo) resultaba muy importante en el aprendizaje del Karate; pero lamentaba que los alumnos de Karate moderno prestaran demasiada atención al aprendizaje de las técnicas y el desarrollo de un cuerpo fuerte, y descuidaran el desarrollo de la mente. La palabra "Shin" también puede entenderse como espíritu, lo cual se refiere a tu carácter o personalidad, y eso, dijo Nagamine Sensei, era lo más importante. Durante nuestra última conversación, Nagamine Sensei me recordó que el aprendizaje correcto de Karate siempre se hizo a través de retos al "espíritu" (carácter) del alumno, y de ahí era de donde surgía la comprensión del verdadero valor del Karate.

Con el éxito mundial de mi anterior libro, "The Art of Hojo Undo" (El Arte del Hojo Undo), sabía, más que nunca, que muchos karate-ka están buscando formas de volver a conectar con la cultura y la historia del auténtico Karate Budo. Así que, cuando me senté a escribir el libro, vinieron a mi mente las conversaciones que tuve con Nagamine Sensei; así fue como escogí el título.

De las tres principales aproximaciones posibles a la práctica de Karate: Kyogi (deporte), Kenko (salud) y Budo (arte marcial), mi interés siempre ha estado en el último: Budo. En el libro apunto que una aproximación al entrenamiento no es necesariamente superior a otra, todo depende de lo que quieras conseguir. Pero, independientemente del camino que escojas, tienes que ser honesto contigo mismo si quieres progresar.

JL: ¿Hay alguna otra cosa que desee añadir?

MC: Creo que ya he hablado bastante, pero me gustaría terminar esta conversación recordando a los karateka la necesidad de que desarrollen su propia comprensión del Karate a través de su propio estudio y entrenamiento personal. Un sensei está ahí sólo para guiarte; él no puede hacer el viaje por ti. Así pues, haz tuyo el Karate asumiendo una responsabilidad personal para con él. Cuando lo hagas, descubrirás que el camino del Karate se trata normalmente del arte de vivir.

“No importa cuánto puedas destacar en el arte del Karate y en tus esfuerzos académicos,
nada es más importante que tu comportamiento y tu humanidad observada en la vida diaria.”