Comparar y competir
por Víctor López Bondía (2014)

El Karate-do es un camino individual, y cada karateka es un individuo único que debería practicar y estudiar para hacer del Karate algo suyo propio. Todos hemos leído y oído hablar de cómo los senseis del pasado enseñaban diferentes katas a diferentes alumnos dependiendo de las características del estudiante. La naturaleza del auténtico Karate clásico debe haber cambiado tan poco a lo largo de los siglos como la naturaleza de los seres humanos, pero esta antigua aproximación al arte parece extinta desde hace tiempo en un mundo en el que lo que se espera de la inmensa mayoría de practicantes, y lo que éstos están deseosos de hacer, es copiar e imitar a los más populares instructores y competidores de moda, que marcan la línea a seguir para que el resto del mundo trate de ajustarse a ella.

Barrett Sensei a menudo aconseja a sus alumnos "no compares, no compitas". Esto recuerda a los alumnos que su Karate es suyo y solamente suyo, y lo que otras personas están haciendo realmente no importa. Cada persona es diferente a las demás, y todo el mundo debería centrarse en lidiar con sus propios puntos débiles, ya que nadie más puede hacerlo por ti.

Cuando hacemos trabajos por parejas como kakie, sandan-gi o ude-kitae, puede ocurrir que nos dejemos llevar y empecemos a tratar de superar a nuestro compañero de práctica, en lugar de seguir centrándonos en nosotros mismos. ¿Qué se puede aprender de sentirse más fuerte que un compañero? ¿Significa eso que has alcanzado un alto nivel en el que ya no necesitas mejorar? Como karatekas, nunca deberíamos dejar que nuestro ego tome el control, y si experimentamos la más ligera satisfacción por sentirnos más fuertes y/o más hábiles que nuestro compañero de entrenamiento, puede que en realidad estemos perdiendo contra el único oponente al que verdaderamente deberíamos estar intentando derrotar: la vanidad.
Llegados a este punto, quizá deberíamos enfrentarnos a un compañero de entrenamiento diferente y más exigente... Estoy pensando en el makiwara o el tou, o quizá una simple piedra... Entonces desafiarles, y ver qué sucede... Ellos serán capaces de soportar todo lo que estés dispuesto a dar, y en realidad estarás desafiándote a ti mismo, y ésta es la única competición que debería preocupar a aquellos involucrados en Karate-do.

Comparar, sin embargo, no estoy seguro de que sea siempre algo perjudicial... Los celos y la envidia deben ser evitados, por supuesto, pero si observamos a las demás personas con humildad, siempre podemos aprender de ellas, inspirándonos en sus logros, y cuando detectemos un defecto, preguntándonos a nosotros mismos si podemos estar cometiendo el mismo error o demostrando la misma actitud inadecuada. Parece que a las personas nos resulta más fácil advertir los fallos en los demás. Un karateka debería aprovechar cada oportunidad para dirigir su atención hacia sí mismo, y siempre que cruce su camino con un buen o mal ejemplo, asegurarse de que adopta el primero y rechaza el segundo.

Kakie Kakie
Kakie
Shinsokan Dojo
(2014)

Víctor López Bondía
Julio 2014

“No importa cuánto puedas destacar en el arte del Karate y en tus esfuerzos académicos,
nada es más importante que tu comportamiento y tu humanidad observada en la vida diaria.”