Buscando esquinas – Un fin de semana con mi senpai
por Juan Luis Cadenas de Llano Bajo (2013)

La verdad es que no vivo cerca de mi profesor, Barrett Sensei. De hecho tampoco lo tengo muy a mano, a unos 700 Km de distancia, lo que hace que no pueda visitarlo tan a menudo como yo quisiera, con suerte una vez al mes. Con el paso del tiempo he terminado viendo esto más como algo positivo que negativo, ya que me ha obligado a tomar la decisión de entrenar o no entrenar Karate, de tener que decidir si cada día dedico una parte de mi tiempo a mi Karate o no, sin necesitar a una persona que tres días a la semana me diga todo lo que tengo que hacer, despreocupándome así de mi Karate y dejándolo todo en sus manos. Como decía, con suerte nos juntamos con sensei una vez al mes, salvo en agosto, que por decisión suya "no entrenamos". El caso es que este año, aprovechando esta circunstancia, pensé en visitar a mi senpai Garry, que vive en Inglaterra. Garry es mi hermano mayor de dojo, estudiante también de Barrett Sensei, pero es en sí mismo un sensei por derecho propio, y debo decir que una inspiración brutal para mi pobre Karate.

Creo que es importante advertir al lector que, tal y como indicamos en la presentación de la web, en Shinsokai el estudio de Karate se hace desde el prisma de budo Karate. Esto significa que no somos un grupo de colegas que se juntan de cuando en cuando para pegarse unas buenas sudadas y luego irnos al bar de cañas. Existe una jerarquía, los budo no fueron pensados como algo democrático. Que la atmósfera sea relajada, amigable, divertida cuando lo requiere no quiere decir que tu sensei y senpai no estén ahí para señalarte los puntos débiles de tu carácter, tus posibles errores, tus faltas de cortesía, etc., siempre con un fin constructivo y sin nada que ver con el perfil militarista que muchos asocian a las artes japonesas. De hecho, estudiamos un budo de Okinawa. Y en cuestión de perfeccionamiento de carácter, seguir buscando es fundamental... e interminable, me temo, y aquí lo hacemos con la ayuda de nuestros mayores, pero poniendo todo de nuestra parte para saber en todo momento dónde estamos y actuar de forma consecuente. No negaré el que en ocasiones no me ha gustado o no he visto justo que se me haya dicho tal o cual cosa, pero la actitud frente a este tipo de aprendizaje debe ser sana y con el fin de evolucionar y perfeccionarse, de otro modo es fácil caer en posturas bien derrotistas o bien de condescendencia frente a los que "no te entienden y no tienen por qué juzgarte". Lo sé porque he vivido ambas. Ahora sencillamente trato de estar alerta y asumir cualquier crítica con un sincero agradecimiento y espíritu de enmienda.

Un largo preámbulo para hablar del fin de semana con mi senpai...

Uno de los aspectos que más me siguen fascinando del Goju ryu es que todo, absolutamente todo, forma parte del mismo cuerpo. No hay trabajos aislados o que no tengan relación con el resto de aspectos del arte, y esto quedó claro desde el entrenamiento de junbi undo, en el que las correcciones recibidas se engloban en un marco de trabajo universal, hasta el último vídeo que hemos colgado en el canal de YouTube de kote kitae, grabado ya el domingo al finalizar los entrenamientos, en el que es evidente que hay mucho más que un mero endurecimiento de los miembros; todo lo que se ve tiene relación directa con el resto del sistema, se perciba a simple vista o no.

Quizá el aspecto más decisivo en el entrenamiento del fin de semana ha sido la inclusión de un concepto presente en las artes chinas llamado yi (intención). Hablar de conceptos suena a algo relacionado con la teoría, con personas debatiendo o con algo intangible. Al contrario, mi falta de yi se manifestaba físicamente en mi Sanchin (desconexión entre miembros y cuerpo, falta de enraizamiento, y una lección muy interesante sobre la generación de potencia a muy corta distancia y cómo un entrenamiento apropiado de Sanchin construye esto) así como en el resto de kata (falta de visión de enemigo, cómo cada kata tiene su propia forma de trabajo de potencia y manipulación del enemigo, importancia de lo que ocurre entre cada movimiento –vital-), y de ahí extrapolado al kakie y al trabajo de bunkai. No faltó aplicar esto al hojo undo, aunque fuese de manera somera debido a una lesión mía de espalda que Garry tuvo en consideración no sólo en no agravar sino que dedicó su tiempo a que mejorase con estiramientos y un tratamiento de shiatsu. No obstante lo mostrado y experimentado fue suficiente para mostrarme en qué dirección debo trabajar con las herramientas, que no es precisamente la muscular. Volviendo a la falta de algún elemento en un aspecto de la práctica, si falta en la base, faltará en el resto del edificio.

Especialmente impactante fue mi sensación de indefensión entrenando sandan gi con Garry Senpai... ¡Incluso cuando yo atacaba sentía que iba hacia atrás! Realmente este fin de semana me ha recordado al dicho de que un maestro enseña una sola esquina de un cuadrado, dejando al estudiante la tarea de buscar el resto, ya que lejos de dar trucos o soluciones definitivas (¿existen?), lo que mi senpai me ha dejado ha sido una cantidad ingente de cosas por descubrir por mí mismo, y no solamente de Karate sino con todos los aspectos relacionados con la teoría de los Cinco Elementos (aplicado a los puntos cardinales e incluso a la comida) o la historia del Karate y de las Artes Chinas. El domingo exploramos bunkai, no a base de fórmulas fijas y respuestas al instante. Este día tuve la suerte de entrenar con Katarina, una estudiante de Garry, y el planteamiento fue el siguiente por parte de mi senpai: "veamos vuestras ideas sobre los kata y su bunkai, y mejorémoslas". Y a partir de ahí... ¡a buscar esquinas! Garry fue lo bastante considerado también para mostrarme ideas sobre bunkai para mi nuevo trabajo que hago algunos fines de semana como portero en un pub.

El tópico de que las artes marciales las pueden practicar todo tipo de personas deja de serlo, y se hizo realidad cuando, haciendo kakie con Katarina era yo el que estaba en franca desventaja y en continuo desequilibrio, a pesar de ser más fuerte y pesado que ella. Lejos de verlo como algo malo o frustrante, realmente me demuestra cuánto tengo aún que progresar.

He recibido pinceladas y correcciones en todos los aspectos de mi Karate, lo que ha supuesto poner más ladrillos sobre lo ya construido, pero sin duda lo más importante será lo que yo haga con lo recibido. En Shinsokai se nos exige que nos responsabilicemos de nuestro propio Karate, y aprovechar fines de semana como estos es un lujo que no debería desaprovechar.

Después del entrenamiento del domingo disfrutamos de una barbacoa (un poquito accidentada, eso sí) y ayudamos a senpai a retirar algunas plantas de su jardín de cara a facilitarle la tarea para la nueva apariencia que tendrá. Estas tareas, ya tradicionales en Shinsokai, me ponen tan nervioso como estar en el dojo, y es que estoy muy lejos de ser un manitas.

No puedo dejar de agradecer el fin de semana a mi senpai Garry, cosa que hago extensible a su esposa Emily y su pequeño Joshua, que me han acogido como a un viejo amigo y con los que me he sentido como en mi casa.

Juan Luis Cadenas de Llano Bajo
Septiembre 2013

“No importa cuánto puedas destacar en el arte del Karate y en tus esfuerzos académicos,
nada es más importante que tu comportamiento y tu humanidad observada en la vida diaria.”