Reto Benéfico 2015/16
por Richard Barrett

El reto de este año ha estado basado en el kata Sanchin. El día 1 de enero me levanté a las 6:30, di de comer a los perros y a los gatos, y me preparé una taza de té, ya que un inglés no puede empezar el día sin ello.

Mi reto empezó justo antes de las 7 de la mañana, mientras el resto de mi familia todavía dormía. Entré al Shinsokan y saludé, no barrí el suelo porque el día anterior lo había barrido y limpiado, diciendo adiós a otro año. Recité nuestro dojo kun en voz alta y saludé hacia mi Tokunoma. Después, con un temporizador, me coloqué en la primera de las seis posiciones de Sanchin y puse en marcha la cuenta atrás. A los diez minutos la temperatura de mi cuerpo ya estaba subiendo y la incomodidad empezaba a hacerse notar.

En ese momento recordé cuando trabajaba con un viejo albañil inglés, lo que me dijo una vez sobre el dolor... Estábamos trabajando en mi casa, haría unos 16/17 años, cementando el segundo piso. Mi trabajo era subir unos 3 metros, mediante una cuerda, cubos de cemento hasta este albañil. Tras una hora, más o menos, debí hacer ver o decir algo sobre que me dolían los brazos y/o la espalda. Él replicó "Si te duele, simplemente ignóralo y continúa". No había olvidado este consejo, y sonreí al recordarlo.

Es difícil intentar mantener la mente ocupada y alejarla del reto y de las sensaciones que te da. Donde me encontraba podía mirar algunas de las fotografías y escritos que tengo colgados en las paredes de este dojo. A mi lado tenía el Kempo Hakku, las ocho leyes del puño, así que pude leer cada una y reflexionar sobre sus significados. Mientras lo hacía, sonó el temporizador. Bebí agua, puse música okinawense (con la esperanza de que fuera otra distracción) y adopté la siguiente posición, esta vez mirando hacia el otro lado.

Shinsokan Dojo

Lo que recaudemos este año será donado en apoyo de aquellos que sufren esclerosis múltiple. Una apreciada amiga mía tiene esta enfermedad, y pensar en ellos me aportó convicción añadida para mantenerme firme. Hablando de mantenerse firme, a mi derecha tenía el espejo, y miraba de reojo para corregir mi forma, ya que no quería inclinarme para luchar contra la resistencia. Al mirar hacia abajo me di cuenta de que mis pies, los dedos, y las plantas, hasta los talones, estaban blancos por la resistencia y el agarre al suelo.

El temporizador sonó, me di la vuelta, y adopté el morote nukite kamae de Sanchin. Después de unos minutos en esta postura, con los codos alejados del cuerpo, los hombros me empezaron a chillar, y para lidiar con ello traté de colocar los brazos sin perder la forma. También contraje los dorsales lo más fuerte posible para contrarrestar el cansancio de los hombros. Funcionó, mantuve la posición, y continué escuchando la música.

Antes de empezar este desafío pensaba que la zona que más trabajaría y se vería más afectada sería el tronco, pero estaba equivocado, y pasada la mitad del reto las piernas estaban sufriendo. Mirando en contra de la resistencia, la parte frontal de las piernas, los dedos de los pies, tobillos, espinillas, rodillas, muslos y caderas, todo ello dolía. Mirando hacia la resistencia, la parte trasera de las piernas pagaba el precio. En un momento dado me dio un tirón en la cadera izquierda, pero afortunadamente fue remitiendo unos minutos más tarde.

Estaba en la segunda parte del reto y, aunque todavía estaba sufriendo y tratando de sobrellevarlo, sabiendo que se acerca el final, siempre parece más fácil. Ocupar la mente, alejarla de las sensaciones que estás experimentando, es la clave, y no preguntarse cuándo va a sonar el temporizador, aunque tengo que admitir que en una ocasión, cuando parecía que llevaba una eternidad y no había sonado, lo miré, para comprobar que lo había puesto en marcha. Por suerte, así era, y sólo tuve que esperar un par de minutos antes del siguiente cambio.

Seguí mirando las fotografías... Chojun Miyagi Sensei, Eiichi Miyazato Sensei, practicando juntos, posando para el fotógrafo... me preguntaba cómo debió ser aquel día, y su entrenamiento en aquella época... En la segunda mitad de este reto de Sanchin también aproveché la oportunidad para trabajar la respiración y, a pesar de que no me podía mover, aún así lo practiqué y utilicé mi imaginación para trazar con la respiración los caminos chikara michi recorriendo mi cuerpo, empezando con las piernas, después el cuerpo, después los brazos y, finalmente, todo junto. De nuevo, esto mantuvo mi mente ocupada durante algún tiempo. Trabajé la duración de mi respiración, contando de cabeza hasta 10 durante la inhalación, y después lo mismo en la exhalación. En el siguiente ciclo aumentaba la cuenta todo lo que podía, y después volvía a contar 10.

Shinsokan Dojo

Pasaron las 3 horas y este reto estático de Sanchin había sido completado, sólo quedaba la última tarea de caminar un par de metros hasta situarse de nuevo frente al Tokunoma y ejecutar el kata Sanchin, pero al haber aguantado sanchin-dachi en tensión durante 3 horas, me resultó difícil caminar. Me reí a carcajadas mientras arrastraba los pies hasta el centro y al no poder colocarme correctamente en musubi-dachi, al haber tenido los pies girados hacia dentro durante tanto tiempo. Pero debo decir que me sentí muy fuerte durante esa ejecución de kata, y pude sentir todas esas conexiones a través del cuerpo, tanto en la parte frontal como en la trasera. Fue un ejercicio y un kata gratificante, aunque seguí sin poder colocarme en musubi-dachi al finalizar, ja-ja.

Shinsokan Dojo

Saludé al salir del dojo y pasé la siguiente media hora andando por casa, y sólo entonces se soltaron mis piernas. Por descontado, todo ello vino seguido de otra taza de té.

A todos aquellos que participaron y realizaron su aportación a alguna organización benéfica de esclerosis múltiple, bien hecho y gracias. Aquellos que lo pensaron, pero buscaron alguna excusa y no lo intentaron, deberían sentirse avergonzados, y se han perdido un desafío que habría mejorado su kata Sanchin, y lo que es más importante: sus mentes. Tu entrenamiento físico de Karate debería suponerte un reto, lo cual a su vez es un desafío para la mente. Valor y determinación son dos cualidades que un karateka debería esforzarse por alcanzar, no para una pelea, sino para desenvolverse en la vida.

Al hablar con mi amiga que vive en Japón, Susan Eddie, Godan en Goju-Ryu, me contó su experiencia durante este reto y también me explicó cómo le había añadido más elementos, utilizando dos pelotas hinchables que estuvo sosteniendo entre las piernas. Eso me dejó a mí en evidencia, ja-ja. Puede que el año que viene deje la elección del reto benéfico en sus manos... y puede que viva para arrepentirme.

Richard Barrett
Enero 2016

“No importa cuánto puedas destacar en el arte del Karate y en tus esfuerzos académicos,
nada es más importante que tu comportamiento y tu humanidad observada en la vida diaria.”