Shinsokai Aki Gasshuku 2014
por Garry Lever (2014)

Hace mucho, mucho tiempo,
En un dojo muy, muy lejano...

En vísperas del gasshuku de otoño de este año, estuve pensando con frecuencia sobre Star Wars. En la película, los Jedi eran una reliquia del pasado, anticuada y pasada de moda. Sin embargo, tenían habilidades que iban mucho más allá de las de la gente corriente, y mantenían un código de conducta que les distinguía de las masas. De joven me sorprendían las similitudes entre los Jedi y los bushi del Karate de Okinawa, sobre los que había leído y que me habían inspirado. Aunque, como en la película, los bushi eran una minoría empujada hasta el borde de la extinción en un mundo que había pasado hacía mucho a cosas mayores, y mejores.

Miyagi Chojun Sensei sólo tuvo un puñado de alumnos regulares a lo largo de su vida. Sí, existen imágenes de grandes grupos de las clases de los colegios, pero su verdadero arte fue transmitido a puerta cerrada de una manera que haría abandonar a todo aquel que no fuera el más ansioso de los alumnos. Tal es la naturaleza del verdadero Karate. Sencillamente exige demasiado para la persona común.
Nuestros gasshuku son una forma de rendir homenaje a aquellos tiempos más simples, ya que nuestro minúsculo grupo se reúne en mitad de la nada, para sumergirse en el entrenamiento del cuerpo y del espíritu. En nuestros gasshuku no hay "reuniones" ni tiempo para socializar tomando unas cervezas y halagarnos el ego unos a otros. No, nuestro tiempo se pasa de un modo algo diferente. No son unas vacaciones ni un evento social.

Viajé desde Londres hasta España acompañado esta vez por mi antigua alumna Katarina. Hace un viaje de aproximadamente 1 hora en cada sentido para asistir a cada sesión en mi dojo. A lo largo de los años, lo he intentado todo para intentar desalentarla, pero a pesar de ello, sigue viniendo. Aunque su dedicación me impresiona, me sorprende todavía más la dedicación de los dos alumnos de Barrett Sensei, Juanlu y Víctor. Todos los meses hacen un trayecto de 7 horas EN CADA SENTIDO para poder pasar tiempo aprendiendo de su profesor. Con esa seriedad se toman su desarrollo. Sin ánimo de fanfarronear, a principios de este año yo viajé de Londres a Nueva York simplemente para aprender Taiso Daruma y pasar un par de días con un profesor del que no sabía casi nada, pero creía que podría contribuir un poco a mi desarrollo. Ni siquiera sabía si me enseñaría a mi llegada, pero me arriesgué. Como resultado, y hasta donde yo sé, soy el único en el Reino Unido que conoce Taiso Daruma. ¿Qué valor tiene tu arte para ti, y cuánto estás dispuesto a sacrificar? La facilidad de Google y YouTube ha criado un tipo de karateka que rara vez coge un libro, ya no digamos levantar el trasero para viajar unas cuantas millas y aprender en persona de alguien que sabe.

En cualquier caso...

Juanlu y Víctor fueron muy amables al recogernos en el aeropuerto y llevarnos hasta casa de Barrett Sensei en Almería, y durante el trayecto tuvimos una buena oportunidad para ponernos al día y hablar de las últimas noticias en el mundo del Karate. Nuestro grupo es muy pequeño y está muy unido, muy similar a una unidad familiar. Nuestro gasshuku no iba a consistir en estar en una fila rodeados de cientos de otros alumnos repitiendo el mismo viejo kihon siguiendo la cuenta de un instructor con poco interés. Nada de gritos ni ejercicios militares, pero se espera de cada alumno que aporte a su práctica su propia intensidad y resolución. No hay lugar donde esconderse, ni recompensa ni "reconocimiento" por haber asistido.

Al llegar a casa de Barrett Sensei, nos recibieron en la puerta y nos invitaron a pasar. Una rápida conversación y taza de té, y fuimos conducidos a los dos dojos que están detrás de la casa para hacer soji y así dejarlos listos para la mañana siguiente. Cada superficie y el suelo se limpió meticulosamente.
Mientras realizábamos nuestras tareas, Barrett Sensei me llamó y me llevó al nuevo dojo tejado que había estado construyendo en secreto. El trabajo, todavía sin terminar, era sencillamente magnífico; una zona rodeada por una pared de estilo "espalda de dragón" que proporcionará soledad a aquellos que entrenarán en su interior. Tuve muchas ganas de que llegara el día en el que puede que utilice la zona para entrenar un poco de Kobudo.

Íbamos a empezar temprano a la mañana siguiente, así que una vez completado nuestro trabajo, todos nos retiramos a descansar. La primera sesión empezaba a las 6 de la mañana, pero hice despertar a todo el mundo a las 5 para hacer un poco de zazen para centrar las mentes. Se dieron unas cuantas instrucciones sobre postura y respiración, y después se dejó que cada cual disfrutara/soportara la experiencia. Cara a la pared de la cueva en el Shinsodo, me concentré en relajar el cuerpo, suavizar la respiración, y vaciar la mente. El folclore cuenta que Daruma estuvo frente a la pared durante 9 años en el Shaolin. Nosotros no íbamos a estar sentados durante tanto tiempo, pero hacia el final de la sesión los incómodos patrones de respiración y tirones de los músculos hacían notar que la gente estaba empezando a afrontar un reto. Cualquiera que piense que zazen es fácil pero que no lo haya intentado, que ponga un temporizador de sólo 30 minutos, que se coloque en la posición del loto o de medio loto, que mantenga la postura correcta y la mente concentrada, y quizá después de esto podamos hablar.

El gasshuku lo inició oficialmente Barrett Sensei recordando a todo el mundo las razones por las que los llevamos a cabo en abril y en octubre cada año: para honrar y ofrecer nuestros respetos a Miyagi Chojun Sensei que fue el responsable de formular el Goju Ryu. Además, nos acordamos de Miyazato Ei'ichi Sensei, Shinzato Ji'nan Sensei, y Higashionna Kanryo Sensei, reconociendo sus contribuciones al arte.

La primera sesión consistió en meticuloso junbi undo, trabajando las articulaciones, nervios, tendones, y músculos del cuerpo, desde los dedos de los pies hasta los ojos, incluyendo todos los ejercicios de fortalecimiento en el suelo y kiko. La práctica de junbi undo se toma muy en serio en nuestro grupo y no es inusual que completarla lleve más de una hora. Como he dicho muchas, muchas otras veces: ¡NO ES UN CALENTAMIENTO!

Nos recordaron la necesidad de retarnos a nosotros mismos y expandir los límites de lo que podemos conseguir con nuestros cuerpos. Se demostraron e intentaron proezas como flexiones sobre shoken con un solo brazo, explicando el razonamiento de por qué es importante. Muchos no logran desafiarse a sí mismos ni desarrollar completamente sus técnicas debido al miedo, al dolor, o a la pereza. Si uno no es capaz de utilizar de verdad una determinada técnica sin hacerse daño a sí mismo, ¿tiene derecho a demostrar esa técnica en sus katas? Ésta es la razón por la cual actualmente la mayoría de ejemplos de bunkai consisten en la utilización de técnicas de arma roma tales como tsuki, empi, geri, etc., y un uso excesivo del forcejeo y la manipulación de las articulaciones. Las técnicas más peligrosas/efectivas del Goju Ryu en realidad se han extinguido, ya que pocos son capaces de utilizarlas con confianza.

Recibimos instrucciones de dirigirnos al campo de naranjos que hay delante de la casa de Sensei. Avanzando con cuidado en la oscuridad, seguimos a Sensei hasta entrar en un octágono vallado en una zona rodeada de árboles. Allí practicamos los katas de respiración de Goju Ryu: Sanchin con giros y sin ellos, además de una versión rápida, y finalmente Tensho.

A medida que el cielo comenzó a aclararse, Sensei nos dijo que teníamos 3 minutos hasta la salida del sol, y que teníamos que correr hasta la cima de la larga y empinada colina que hay detrás de su casa y ejecutar allá arriba Sanchin/Tensho. Salimos en desbandada y empezamos la subida, las piernas se cansaban rápidamente y los pulmones ardían. Me costó controlar mi respiración y ritmo cardiaco, y me sentí algo mareado al llegar arriba. Resistiendo la necesidad de sentarme o desfallecer, caminé un poco, intentando controlar los pulmones y el corazón. Girando hacia el este, nos colocamos frente a la línea de las montañas para observar el sol elevándose mientras realizábamos Sanchin; captando la energía de los rayos del sol. Inmediatamente después de completarlo, giramos hasta darle la espalda al sol para ejecutar el kata Tensho. ¿Por qué? Averígualo...

¡La bajada fue algo más que complicada con mis desgastadas zapatillas de hace 14 años a las que casi no les queda suela! Era como intentar hacerlo sobre patines. De alguna manera llegué abajo sin arañazos, y tomé un considerable desayuno con mucho té. Las conversaciones durante los descansos y las comidas eran siempre sobre Karate, y desde mi punto de vista sin duda proporcionaron las ideas sobre las que trabajaré durante los meses siguientes. Me temo que estas conversaciones se mantienen privadas, pero parece que muchos de los temas normalmente aparecen en varios artículos que escribo posteriormente.

Volvimos a bajar con Sensei a la zona exterior del octágono, esta vez brillaba la luz del sol, así que podíamos ver un poco mejor. Sensei había despejado y vallado una zona grande que serviría como otro dojo exterior. Se explicó la relevancia del octágono, ¡y no tenía nada que ver con el UFC! Los ocho lados tenían relación con el bagua, u ocho puertas. Cada puerta se relacionaba con un determinado elemento, franja horaria, cambio estacional, y más. Puede que no sea casualidad que existan 8 katas en Goju Ryu, y que Miyagi Sensei adaptara sus hábitos de entrenamiento para seguir los ritmos naturales del universo.
Se proporcionaron más preguntas que respuestas, como es habitual y necesario, y se dejó que cada alumno siguiera o descartara la información proporcionada dependiendo de su preparación para recibir/advertir las pistas que se dieron. Como es tradición en las artes clásicas, se espera del alumno que robe con avidez los detalles que necesita. Poco se intenta alimentar al alumno a la fuerza con ideas. Si no lo captan, quizá puedan esperar a la llegada del siguiente cometa.

Después el grupo fue dividido, Katarina pasaría tiempo en el Shinsodo revisando sus katas con Barrett Sensei, y Juanlu y Víctor entrenarían en el Shinsokan conmigo. Para nuestra práctica, pedí a cada uno que realizaran un kata de su elección, y después exploramos varias aplicaciones y principios del mismo. Intenté que nos apartáramos de los habituales ataques estilo Karate con golpes directos y agarres de muñeca, pasando a un estilo de ataque más fluido, demostrando cómo se pueden aplicar las mismas técnicas independientemente de cómo venga hacia nosotros el oponente. También vimos cómo navegar a través de la guardia del oponente y despejar obstrucciones para crear una apertura, además de utilizar las herramientas adecuadas para ello. También se mostraron y explicaron puntos vitales para demostrar cómo golpear las zonas correctas amplifica mucho el efecto de golpes incluso ligeros.

Claire había preparado una sopa particularmente rica para comer, así que hubo más discusiones acerca del estado actual del Karate mientras tomábamos un par de platos. Una cuestión interesante que surgió fue "¿qué te hace ser un gran karateka?". Dejaré que cada uno reflexione sobre ello por sí mismo si lo desea.

La siguiente sesión en el Shinsodo se dedicó a varios ejercicios de kumite por parejas. No, no kumite en plan ponerse unas guantillas y fingir ser kickboxers durante unos minutos. Kumite como combate de manos. Empezando despacio y aumentando la intensidad gradualmente hasta el máximo, nuestro compañero tenía que lanzar múltiples golpes aleatorios contra los que nos teníamos que defender, tomar la iniciativa, y después propinar un contraataque significativo que tuviera el potencial para terminar el combate. En lo que respecta a mí, me tragué más de unos cuantos golpes, lo cual siempre es útil como llamada de atención y experiencia de aprendizaje. La idea era utilizar las técnicas de los katas y descubrir su adaptabilidad sin tener que cambiar su apariencia externa. Mantenerse fiel al kata parece ser una gran área de dificultad a juzgar por los diversos ejemplos que hay en YouTube, en los que la mayor parte de la gente no es capaz de hacer funcionar sus técnicas sin tener que cambiarlas considerablemente para ajustarlas a sus ideas preconcebidas o suposiciones de lo que una técnica "podría" representar. El entrenamiento del día llegó a su fin, y pasamos el resto de la noche conversando mientras cenábamos, antes de irnos a la cama temprano para descansar para el entrenamiento del día siguiente.

A la mañana siguiente nos levantamos de nuevo a las 5 de la mañana para hacer zazen antes de que empezara el entrenamiento a las 6. La primera sesión del día tuvo lugar en la fuente natural que hay al lado de las tierras de Sensei. El sonido del agua corriente proporcionaba una bonita banda sonora para el entrenamiento matutino de Kobudo. A cada persona se le asignó un arma y un kata determinado para su estudio. Juanlu y Víctor Shushi no Kon, Katarina Tozan no Kama, y yo Matayoshi no Kuwa. Era la primera vez que practicaba el kata para esta arma. El kata en sí tiene muchos movimientos y desplazamientos poco habituales, y la dinámica del arma hace que sea particularmente difícil de manejar. Hacia el final de la sesión cada uno había conseguido aprenderse de memoria los movimientos básicos de su kata, y pasaremos los próximos meses puliendo el kata poco a poco en nuestro entrenamiento personal. Después de practicar el kata, nos colocamos por parejas para explorar bunkai de nuestro respectivo kata.

Después de desayunar regresamos al Shinsodo. Para la siguiente sesión introduje un tratamiento básico de tui na para el dolor de la zona lumbar, incluyendo técnicas de masaje, uso de puntos de acupuntura, y respiración, postura, y formas de mano. Creo firmemente que los practicantes serios de artes marciales pueden beneficiarse mucho de aprender las artes de curación. Ambas se benefician mutuamente, y desde un punto de vista moral, es bueno para equilibrar las habilidades físicas negativas que adquirimos al aprender cómo lastimar a alguien. Históricamente, las artes marciales y las de curación van juntas, pero lamentablemente esto prácticamente se ha perdido en las artes okinawenses.
Después del tratamiento expliqué los cambios energéticos del cuerpo en relación al momento del día, y también la relación entre los órganos internos y la apariencia exterior de la persona respecto al diagnóstico, y también cómo analizar a una persona en busca de debilidades.

Tui Na
Tratamiento básico de tui na
(Shinsodo Dojo, 26 de octubre de 2014)

Después de comer volvimos al Shinsodo para la última sesión formal del gasshuku. Pasamos las siguientes horas cruzando las manos en kakie, con varios retos y ejercicios propuestos para explorar diferentes formas de alterar la postura, equilibrio, y enraizamiento de nuestro compañero. Los ejercicios poco a poco fueron dando lugar a la práctica libre a medida que se iba desarrollando la comprensión y capacidad de cada persona.
Acto seguido volvimos a practicar aplicaciones, continuando la sesión de kumite del día anterior. Cada persona escogió una técnica para explorarla y descubrir su versatilidad, ventajas, inconvenientes, y el uso de cosas como el desplazamiento, la postura, y desarrollar una apertura y un objetivo apropiado en el oponente. De nuevo aumentó la intensidad, y pronto la gente lanzaba sus ataques con realismo y compromiso de una manera libre. El entrenamiento formal concluyó con los katas de respiración de Goju Ryu, y el ascenso de Katarina a sandan, que ha crecido constantemente en capacidad y comprensión a lo largo del último año.

Sandan
Katarina recibe su diploma de 3er Dan
(Shinsodo Dojo, 26 de octubre de 2014)

Tras saludar hacia el shinzen una última vez, hicimos soji (limpieza). Además de limpiar cualquier suciedad que hubiésemos ocasionado, fue una buena oportunidad para reflexionar de inmediato sobre el fin de semana, así que también era soji para la mente y para el espíritu.

Nuestros gasshukus siempre son pequeños y personales. Al igual que nuestro grupo. No hay una gran cultura de beber y socializar, ni la oportunidad de conocer a alguien famoso y hacerte una foto. No hay nada que pueda hacer mejorar tu reputación por haber sido "visto" con alguien. Nuestros gasshukus se parecen más a un "retiro" que al gran evento en el que parecen haberse convertido los gasshukus de Karate. Quizá retiro es una buena palabra para describir nuestro enfoque hacia la práctica en general. Ciertamente, cuanto más avanza la "marca" del Karate, más se retira nuestro grupo, apartándose de aquello en lo que se está convirtiendo. Manteniéndonos fieles a los ideales que una vez representó el Karate, permanecemos continuamente centrados en recorrer el camino intermedio y mejorarnos a nosotros mismos diariamente a través del desafío del entrenamiento.

Garry Lever
Uraniwa Dojo
Essex UK

“No importa cuánto puedas destacar en el arte del Karate y en tus esfuerzos académicos,
nada es más importante que tu comportamiento y tu humanidad observada en la vida diaria.”