Gasshuku de primavera 2013
por Garry Lever (2013)

En abril tuvo lugar el gasshuku de nuestro grupo para conmemorar el nacimiento de Miyagi Chojun sensei, fundador del Goju Ryu. Tenemos gasshuku dos veces al año, coincidiendo con los aniversarios del nacimiento y la muerte de Miyagi sensei. Como los varios miembros de Shinsokai están dispersos y separados por grandes distancias, estos eventos proporcionan una oportunidad ideal para ponerse al día y entrenar juntos con intensidad y sin distracciones. El gasshuku de primavera de este año también fue testigo de la inauguración oficial del nuevo dojo de Barrett sensei, el Shinsodo (), que ha estado construyendo durante los últimos dos años excavando la ladera de la colina que hay detrás de su casa, creando una gran cueva cavernosa que resulta en un lugar de entrenamiento bastante único.

Yo llegué un par de días antes de forma que Barrett sensei y yo pudiéramos dedicar algo de tiempo a tomar fotografías para el próximo libro The Essence of Goju Ryu – Vol II. Esto me permitió ver el dojo por anticipado y me dio la oportunidad de pisar el nuevo suelo de madera. Cada dojo tiene su propia atmósfera y sensación, y tienes que acostumbrarte un poco antes de sentirte verdaderamente cómodo y parte de su historia. Los dojos antiguos parecen estar casi encantados ya que resulta fácil de ver en tu mente los "fantasmas" de sesiones de entrenamiento pasadas. El Shinsodo no generó tales fantasmas de inmediato, eso requeriría esfuerzo por nuestra parte para dejar caer algo de sudor sobre el suelo y añadir un poco de energía al vacío. Soy consciente de que todo esto puede sonar un poco esotérico a muchos de los que están acostumbrados a entrenar en salas alquiladas o pabellones deportivos, pero aquellos que hayan visitado un verdadero dojo creo que lo entenderán. Es como estar en un teatro vacío.

Barrett sensei y yo hablamos y entrenamos y hablamos. Mi aprendizaje con él es un poco diferente actualmente, habiendo evolucionado dejando atrás aquellas sesiones de "espíritu" que tanto me atemorizaban. Ahora es mucho más similar a como se hacía en el Jundokan, enviándome a seguir por mi cuenta mientras él también entrena, deteniéndose para ofrecer algunos consejos donde cree que me podrían venir bien. Esas pequeñas perlas de información me mantienen ocupado durante los meses que transcurren entre nuestros encuentros. Muchas personas puede que se sientan algo perdidas con este enfoque, y debo admitir que lleva unos años acostumbrarse a asumir responsabilidad de tu propio progreso. Esa es la naturaleza del camino; no hay nadie para agarrarte de la mano y darte el biberón. Esta responsabilidad es lo que asusta a la mayoría de la gente y los manda corriendo a los brazos abiertos (y las cuentas bancarias) de la última celebridad de moda en kurodee (¡MR del Sr. McKenna!).

Richard Barrett - Tou
Richard Barrett practicando una técnica del kata Seisan con el tou
(Shinsokan Dojo, abril 2013)

Mis compañeros llegaron la noche del viernes. Algunos viejos amigos, un amigo no tan viejo, y también un nuevo amigo. Es bastante curioso que ya estoy tan familiarizado con un par de ellos que me olvido de que hablamos distintas lenguas maternas, así que me relajo a mi perezosa forma de hablar, dejándoles a veces preguntándose qué estoy diciendo. Mi acento londinense nativo no es el más fácil de entender, ni siquiera para los propios ingleses. Durante nuestra luna de miel en California, cuando salíamos fuera a cenar, mi mujer tenía que traducir mi inglés a una forma entendible para que el camarero pudiera entenderlo. Después de un té y ponernos un poco al día, Barrett sensei nos envió a todos a hacer soji (limpiar) en ambos dojos, para dejarlos listos para el entrenamiento de la mañana siguiente. Nos dividimos en dos grupos para dejarlo todo listo, pasando un trapo por todos los marcos de las fotografías y superficies horizontales antes de correr por el suelo en posición de flexiones con los trapos húmedos. Una vez completada la tarea, nos retiramos a la cama para prepararnos para la mañana siguiente.

Este gasshuku, Juanlu iba a examinarse de shodan, así que había unas cuantas sorpresas planeadas. El entrenamiento en grupo iba a empezar a las 6 de la mañana, pero yo compartía habitación con Juanlu, así que le desperté a las 4'45 para practicar temprano, antes de que empezaran los demás. Juntos subimos encima del garaje de Barrett sensei bajo el aire fresco y la luna llena para llevar a cabo una hora de sanchin, tensho y kiko. Nada de esto se le explicó a Juanlu, sólo se le dijo "sanchin y tensho, ve a practicar", y se fue a hacer lo suyo mientras ambos practicábamos individualmente. Tenía la esperanza de que eso provocara en Juanlu un par de ideas y preguntas que podrían tener un efecto beneficioso en su futuro enfoque al entrenamiento. Mucha gente se queja de falta de tiempo y oportunidades para entrenar, pero las primeras horas de la mañana contienen un área sin explorar para muchos que no están dispuestos a salir de la cama antes de lo necesario.

Tras finalizar nuestro entrenamiento matutino pasamos al Shinsodo para empezar la primera sesión formal a las 6. Los demás ya estaban allí, barriendo el suelo y haciendo ajustes de última hora a la limpieza del dojo. Soji se lleva a cabo oficialmente al principio y al final del entrenamiento formal, sin embargo, también se hace siempre que sea necesario. Me gustan bastante las metáforas, como puede que muchos hayáis notado, y soji para mí es un buen recordatorio de la naturaleza del entrenamiento. Se trata del mantenimiento, y es una tarea que nunca termina. En cuanto terminas soji, el dojo ya está empezando a ensuciarse de nuevo, así que pronto necesitará limpiarse una vez más. El entrenamiento es igual. Kyu Do Mugen...

Barrett sensei entró al dojo y me vinieron aquellos mismos viejos nervios de último minuto al observarle de reojo ir de un lado a otro, calentando, durante los minutos previos a dar la orden de formar filas. Siempre ha tenido la costumbre de hacerlo en silencio, lo cual es un poco inquietante, y siempre empiezas a preguntarte qué horrores habrá reservado para la sesión. La sesión empezó de manera formal en seiza con un periodo de mokuso. Mi mente fue a la deriva hasta llegar a la razón por la que todos nosotros nos encontrábamos arrodillados en una pequeña cueva en España: Miyagi Chojun sensei. Me preguntaba qué pensaría él de todo esto; siendo de una diminuta isla al otro lado del planeta hace unos 60 años. Durante el fin de semana, mi mirada se cruzó a menudo con su retrato colgado de la pared, y tenía la esperanza de que nuestros pequeños esfuerzos por practicar su arte lo mejor posible le harían feliz. Su retrato estaba colgado en la pared junto al de su profesor, Higashionna Kanryo sensei. Al otro lado del tokunama, iluminado por una vela, estaban Shinzato Ji'nan sensei y Miyazato Ei'ichi sensei; nuestro árbol genealógico de Goju Ryu.

He mencionado antes la necesidad de derramar algo de sudor sobre el suelo del dojo para ayudarle a cobrar vida. Claramente, Barrett sensei tenía eso en mente cuando decidió el contenido de la primera sesión. Después de que Juanlu nos guiara a través del junbi undo, Saifa se dividió en pequeñas secciones y completamos un gran número de repeticiones de cada parte, con diversas flexiones y ejercicios con el propio peso rellenando los intervalos. Además de ser bueno para el desarrollo del espíritu, este tipo de entrenamiento centrándose intensamente en un kata te lleva a desarrollar una comprensión mejor de los patrones correctos de respiración y utilización de los músculos, para conservar energía y crear eficiencia de movimiento. Un alto número de repeticiones ayuda a inculcar estos principios en tus katas de cada día. También hicimos tai tanren por parejas, acondicionando tibias, muslos, abdomen, y brazos a través de varios ejercicios con compañero.

Paramos para desayunar té, fruta y pastas, y hablamos más durante el intermedio. Todos teníamos distintos antecedentes en karate tradicional antes de convertirnos en miembros de Shinsokai, y fue interesante escuchar las experiencias de los alumnos más nuevos en sus dojos originales. Parece haber una enorme extensión alrededor del término Goju Ryu, con muchas interpretaciones y enfoques distintos. Sé de escuelas que practican sanchin quizá una vez cada dos o tres meses, algunas no tienen junbi undo o hojo undo, algunas practican karate al estilo 3K, y otras adoptan un enfoque deportivo. Sin embargo, todas hacen referencia a sí mismas como Goju Ryu. En mi opinión, eso no puede ser correcto, ¿no? ¿O había llegado al punto de que "nosotros" éramos en realidad los raros y nuestros métodos estaban obsoletos y desfasados? Una cosa es segura: veo poco alrededor del mundo, ya sea en karate o en Goju Ryu, con lo que yo me sienta identificado. Me pregunto si Miyagi sensei reconocería su arte...

La segunda sesión del día se centró en sandan gi, tanto en estático como en movimiento, en la forma por parejas de Gekisai, y en varias formas de kakie. Todos nosotros entrenamos solos durante quizá un 90% de nuestro tiempo, así que esta era la parte de la que más ganas tenía; una oportunidad de cruzar los brazos con compañeros vivos de diferentes formas y tamaños para ver si mi enfoque hacia el entrenamiento en solitario había construido principios sólidos que pudieran ser aplicados de manera universal. Pasé el tiempo jugando con ideas sutiles que habían funcionado sobre el papel y en mi cabeza, viendo cómo reaccionaban a la fluidez de la mente humana. ¿Cómo podían hacer los ejercicios más eficientes trucos relacionados con el sentido de la oportunidad, la distancia, el equilibrio, la sincronización con el oponente, la suavidad, etc.? El éxito o el fracaso de estas ideas no era lo importante, lo que importaba era salir de la sesión con cosas sobre las que trabajar y que afinar para mejorar más mi arte. Cualquiera puede aprender a pelear rápidamente, es 99% mental. Pero un arte marcial es algo un poco distinto, ya que la idea es ir más allá de "pelear", hasta el ámbito de la maestría. Esa maestría permanece distante y esquiva, pero como "artistas" tenemos que continuar picando la escultura, adaptando y mejorando para crear la mejor obra de arte que podamos. O quizá podríamos simplemente adquirir una estatua de plástico prefabricada a través de ebay... Hay muchos ahí fuera vendiendo réplicas que parecen iguales para el ojo inexperto. Lo mejor de los ejercicios simples como sandan gi es que ofrecen un terreno de juego sin obstáculos en el que cada persona tiene la oportunidad de desarrollar el nivel en el que se encuentra en ese momento dentro de la seguridad relativa de un ejercicio preestablecido. Hay tantos principios básicos contenidos en este ejercicio que consiste en 3 paradas y 3 golpes de puño, que se puede decir que desarrollar tu habilidad en este ejercicio te conducirá a una comprensión general de cómo aplicar todo el uke waza de Goju Ryu. La mayoría de la gente está deseando pasar a cosas más avanzadas, ejercicios fluidos e infinitas variantes de bunkai. Todo eso no sirve de nada si todavía no has absorbido los principios más básicos del arte y descubierto cómo robar la iniciativa al oponente.

Richard Barrett enseñando
Richard Barrett Sensei enseñando
(Shinsodo Dojo, abril 2013)

La sesión terminó demasiado pronto, ¡pero al menos había comida esperándonos! Comimos mucho y charlamos más tomando té. En los gasshukus de lo que se trata es de entrenar y de crear vínculos como karatekas a través del esfuerzo compartido. Yo siempre aprendo mucho "espiando" durante las conversaciones en los descansos, recordando cuidadosamente cosas que Barrett sensei revela de vez en cuando. Éste es un arte que uno tiene que dominar tanto como cualquier técnica física, pues así era como los alumnos robaban información en el pasado. No se solían hacer preguntas durante el entrenamiento, así que tenían que espiar y robar sutilmente. A los estudiantes de Shinsokai se les pide que mantengan diarios personales de entrenamiento para ayudar con esta cuestión. Bun Bu Ryo Do.

Para la última práctica del día nos dirigimos al pueblo, a la tienda de comida saludable y centro comunitario que dirige la mujer de Barrett sensei. Allí trabajamos kata y aplicaciones mientras Juanlu ejecutaba sus katas frente a Barrett sensei. Nuestro pequeño grupo se centró en Seiunchin y sus aplicaciones, dando a los alumnos la oportunidad de explorar una idea inicial para ver después qué complicaciones podrían ocurrir de manera natural. El kata tiene la respuesta a tales complicaciones, sólo tienes que saber dónde mirar. Intenté hacer hincapié en la idea de que no puedes predecirlo todo, así que es mejor permanecer "desapegado" y ser capaz de "adaptarte según el momento y el cambio" con "técnicas que ocurren en ausencia de pensamiento consciente". Llevará algunos años conseguir que eso ocurra, pero con un poco de suerte colocamos algunos cimientos para que los alumnos empiecen a hacer las preguntas adecuadas al kata, en lugar de quedarse con el enfoque al bunkai de "una respuesta lo soluciona todo".

De vuelta en la casa, todos pudimos trabajar preparando varios platos de inspiración japonesa para el festín de inauguración en el Shinsodo. Algunos tenían muy buena pinta, y otros parecían algo sospechosos. Me preguntaba si Víctor estarían intentando en secreto envenenarnos con sus croquetas de shitake... Observé con cuidado y me aseguré de que Juanlu comía una primero, sólo para asegurarme. Se colocó un tapete en el dojo y todos nos sentamos juntos en el suelo a comer varios platos mientras Barrett sensei removía una olla de caldo que hervía a fuego lento sobre un fogón de gas. Explicó que había hecho Shabu Shabu, recordando que Miyazato sensei lo solía a pedir a menudo cuando iba a restaurantes con él. Shabu Shabu consiste en una olla con caldo de kombu (algas) con verduras, en el que se sumergen finas tiras de carne cruda durante unos 30 segundos, para luego sacarlas y mojarlas directamente en un cuenco de huevo crudo y ser comidas de inmediato. A pesar de mis dudas, en realidad resultó estar bastante bueno, y disfruté unas cuantas raciones. ¡Entonces Barrett sensei insistió en que me bebiera el huevo crudo! Sabía que eso le iba a tocar a uno de nosotros, pero esperaba poder esquivar esa bala en particular y que le llegara a alguno de mis kohais, ¡jaja! Con muchas risas, me bebí el huevo crudo, con gran parte del mismo escurriéndose por mi barbilla. Pensé en los pobres antiguos alumnos de Gokenki, ¡que tenían que tomar huevos crudos durante cada sesión de entrenamiento! En artes marciales se trata de tener experiencias y enfrentarse a diferentes retos en el dojo, ¡no todos ellos son físicos! Había música okinawense sonando lentamente de fondo, y después de comer, Barrett sensei propuso que algunos de nosotros ejecutásemos un baile llamado Hamachidori. Yo había aprendido un poco del mismo en mis investigaciones sobre el Ti okinawense, y ayudé a iniciar bastante mal en ese baile a un grupo de presionados voluntarios. Tengo unos cuantos recuerdos parecidos de Okinawa, y estas experiencias están entre mis recuerdos de entrenamiento favoritos, así que me complació tener la oportunidad de ayudar a transmitir una tradición tan pequeña pero tan importante. Esta pequeña cena y fiesta de bienvenida para el dojo añadiría algunos de esos fantasmas al vacío, y una historia compartida entre aquellos que entrenan sobre su suelo. El dojo se limpió de nuevo meticulosamente antes de retirarnos todos a la cama a descansar para la práctica del día siguiente.

Cena japonesa
Cena japonesa para celebrar la inauguración del nuevo dojo
(Shinsodo Dojo, 27 de abril de 2013)

Despertándonos de nuevo a las 4'45 para nuestra práctica temprana, Juanlu y yo salimos al aire fresco para entrenar katas de respiración y kiko. Era una mañana bastante húmeda, con lluvia ligera impregnando el aire. Nos unimos al resto del grupo para el comienzo a las 6 de la mañana, y esta vez tres de nosotros fuimos enviados al Shinsokan dojo, más pequeño, para practicar hojo undo, Sanchin and Tensho, mientras dos alumnos de inferior grado entrenaban con Barrett sensei en el Shinsodo. Lo bueno de tener ahora dos dojos era que teníamos la opción de dividir las sesiones dependiendo de la experiencia o de lo que se necesitara trabajar. Nuestra sesión se centró en muchas de las ideas que se trataban en The Essence of Goju Ryu – Vol 1 en relación a la contracción/expansión del cuerpo y cómo se combina eso con el uso de la respiración y la correcta estructura del cuerpo. Estuvo bien ver algunas bombillas encendiéndose y algunas miradas desconcertadas, al darse cuenta de que ahora tenían más preguntas que respuestas, y mucho más trabajo. Todos nos reunimos en el Shinsodo para Sanchin en grupo, y ahí fue cuando realmente advertí cómo el sonido de la respiración reverbera por la cueva. Es un sonido verdaderamente increíble que estimula el espíritu. Hubo un divertido engaño durante uno de los sanchin que me recordó a la jocosidad de la antigua generación de maestros okinawenses, que a veces cambiaban una técnica si pillaban a un alumno espiando. Me pregunté si alguien se había dado cuenta...

Después de desayunar Juanlu recibió instrucción de ponerse ropa de correr mientras el resto volvía a ponerse el dogi para volver al dojo. Entonces él y yo partimos juntos para correr campo a través por las colinas de las afueras de Albox. Hicimos varios sprints, intervalos, subidas, saltos estáticos, y cambios de ritmo para reproducir las exigencias sobre el cuerpo que se producen durante el combate. En algún momento paramos en un punto adecuado para practicar Sanchin en lo alto de las colinas. Afortunadamente la lluvia había refrescado un poco el aire, así que por lo menos no teníamos que luchar contra el calor. Tras un sprint volviendo a casa de Barrett sensei, Juanlu fue dirigido a través de diferentes retos de resistencia y acondicionamiento, que incluían enfrentarse al machiwara durante un periodo extendido, siendo la idea de todo ello no rendirse. Éste era su examen, y era su decisión si quería superarlo o fracasar. Aparte de la ocasional palabra de ánimo, todo dependía de él. Después de eso, realizamos juntos los diversos katas de Goju Ryu para finalizar la sesión. Me complace comunicar que Juanlu superó su prueba con éxito.

Albox
Típico paisaje a las afueras de Albox
(Almería, España)

Después de una buena comida, la última sesión del día fue entrenamiento abierto. Barrett sensei habló de cómo se llevaba a cabo el entrenamiento en el Jundokan con Miyazato sensei, y después, los alumnos quedaron libres para aprovechar o malgastar su tiempo a su gusto. Este enfoque al entrenamiento puede parecer extraño para aquellos que están acostumbrados a permanecer en filas mientras se les dicta la práctica, pero llegar a estar cómodo asumiendo la responsabilidad por tu propio desarrollo es esencial si esperas ser capaz algún día de sostenerte tú mismo como karateka. Este enfoque potencia el desarrollo correcto de la relación sempai/kohai y desarrolla líderes más que seguidores. Miyazato sensei creía verdaderamente que ese era el mejor enfoque para enseñar karate, y yo estaría absolutamente de acuerdo con esa opinión. Ver a la gente trabajar en sus propios problemas y extraer soluciones individuales es muy inspirador.

Juanlu - Richard Barrett Richard Barrett - Juanlu
Richard Barrett Sensei trabajando con su alumno Juan Luis Cadenas de Llano
(Shinsodo Dojo, abril 2013)

El gasshuku llegó a su fin con otro periodo de mokuso y por descontado, el dojo kun. Mirando las caras de los senseis Higashionna, Miyagi, Miyazato, y Shinzato, me preguntaba si nuestros esfuerzos durante el fin de semana les habrían hecho sentirse orgullosos y si habrían reconocido su arte en nosotros... El entrenamiento del fin de semana no había sido nada espectacular, y no se hizo nada que no se practique habitualmente en el entrenamiento regular. Nada nuevo, y ningún truco. A pesar de ello, parecía que nos habíamos quedado sin tiempo y que apenas habíamos podido tratar de manera superficial ciertos aspectos. Me pregunté cuánto tiempo tiene realmente la gente en sus manos para permitirse el lujo de añadir cada vez más y más cosas... Lo único que yo quiero hacer es refinar mi Goju Ryu hasta reducirlo a la misma esencia, de manera que en realidad tenga cada vez menos. Lo cierto es que a pesar de que muchos quieren la "placa" de practicar auténtico Goju Ryu okinawense, pocos están verdaderamente dispuestos a perseverar a través de lo corriente y rutinario. El encanto y la atracción de algo exótico se desgasta muy rápidamente una vez te das cuenta de la tarea que tienes entre manos. Quizá ésta sea la razón por la cual sólo había unas cuantas personas reunidas en una cueva en medio de la nada en lugar de un gran pabellón deportivo lleno de docenas de cinturones negros... Pero de nuevo, quizá somos nosotros los que lo hemos entendido todo mal...

Garry Lever
Uraniwa Dojo
Londres, Inglaterra

“No importa cuánto puedas destacar en el arte del Karate y en tus esfuerzos académicos,
nada es más importante que tu comportamiento y tu humanidad observada en la vida diaria.”